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lunes, 21 de mayo de 2012
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GRAMMA Virtual
Publicación de la Facultad de Historia y Letras de la Universidad del Salvador
Año I Nº 1 Setiembre 2000

Las Ruinas

Doctora María Celia Velazco Blanco

Angkor

Angkor, vieja ciudad, la jungla te reclama

y devora tus piedras —signo del Universo—,

una oleada de verde sumerge tus estatuas

en el fondo del tiempo.

Sonríen desde la roca tus graciosas "apsaras"

que llenan la muralla de ángeles femeninos.

Gigantescas raíces ahogan en su abrazo

los arcaicos recintos.

Tus demonios feroces apalean a los hombres

que marchan en silencio, por infiernos sombríos,

rumbo a una nueva vida de ratas o de lobos

que será su castigo.

Estatuas sin cabeza dormitan en la selva,

un millar de templetes guardan los viejos Budas,

y los bajorrelieves nos hablan en su lengua

perdidos en la jungla.

Angkor, en el misterio de la roca y las aguas,
Angkor, en el terrible abrazo de la selva,
Angkor, que hace diez siglos agonizas y callas,
ciudad de los silencios.

Micenas

Los muros ¡qué agobiantes!

y que glacial el viento de la tarde.

En la piedra se encrespan los leones, los leones rampantes.

En torno de estas tumbas de Micenas

rondan sombras terribles,

vagan almas en pena...

Lejos, muy lejos, suena

el ardiente reproche de la reina,

la brutal risotada

de Egisto, los clamores de Casandra:

"¡Cuidado, rey, cuidado con la vaca y el toro,

con el toro y la vaca!

¡Mira el agua, señor, mira el agua,

el agua con tu sangre coloreada!"

E1 grito va muriendo poco a poco,

corre un aire de siglos en la tarde.

E1 ocaso de plomo

sobre Micenas otra vez se abate.

Stonehenge

Nobles, callados, majestuosos se alzan

los pilares de Stonehenge bajo el cielo,

puertas abiertas hacia las estrellas,

reloj lunar clavado en nuestro suelo.

Los pacientes gigantes sin historia

miden el tiempo en siglos y milenios;

junto a ellos pasan civilizaciones,

reinos y estirpes fluyen en silencio...

En su granito oscuro duerme oculta

la humanidad Neolítica su sueño:

ya en la aurora lejana del planeta

miran ojos humanos hacia el cielo.

Los solsticios de invierno y de verano,

el milagro de luz: la Luna llena,

eclipses, soles y constelaciones

pasan sobre tus círculos de piedra.

Noble, callado, majestuoso Stonehenge

en tu tierra de bosques y silencio,

en tu severa soledad de siglos,

eres testigo mágico del tiempo.

© María Celia Velazco Blanco, 2000.



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