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“LOS JÓVENES , SU INSERCIÓN EN LA EDUCACIÓN
SUPERIOR Y LAS EXIGENCIAS DE LA ACREDITACIÓN EN LA CARRERA DE
GRADO DE PSICOLOGÍA”
Gabriela
Renaul
Decana de Facultad de Psicología y Psicopedagogía de la USAL t
Mercedes
Viola
Secretaria académica de Facultad de Psicología y Psicopedagogía de la
USAL t
Las relaciones entre
educación, economía, empleo y elección vocacional están implicadas por
una amplia variedad de elementos que van conformando, en un contexto socio
político y cultural, la realidad actual.
Los
cambios económicos y políticos y sus impactos sobre el mercado laboral y
las elecciones vocacionales constituyen uno de los puntos de partida
para el análisis de la educación superior y las dinámicas vocacionales
y ocupacionales.
Sumado
a estas variables, se agrega la gran responsabilidad que supone hoy
entregar un título de grado, como es el de Licenciado en Psicología,
sea por la complejidad de la dimensión que supone el ser humano, sea
porque el título posee una habilitación profesional directa, que la
otorga la Universidad al recibirse el graduado.
En
el marco de la Ley de Educación Superior 24.521, en el artículo 43, se
plantea la necesidad de legislar sobre las carreras que comprometen el
riesgo público.
Debatida
pues la importancia de incorporar a Psicología como una de las carreras
con necesidad de ser acreditada, es que queda abierto el debate de cómo
poder llegar a estos jóvenes y como poder cumplir con las exigencias
planteadas para tal compromiso.
La
representación cultural del trabajo y la formación universitaria
en nuestro país han sufrido transformaciones con respecto a la década
anterior, lo cual se evidencia a través de las conductas y acciones de
los jóvenes. Ante la profunda crisis social, económica y política
nacional y la incertidumbre que ella acarrea, la respuesta de nuestros jóvenes
ha sido la inversión en la formación de grado y de posgrado.
A comienzos del presente año, las universidades experimentaron un
considerable aumento de la matrícula en relación con los años
anteriore.
Tal es
el caso de la carrera de Psicología. Por lo que, las elecciones
vocacionales, desde un análisis cualitativo de los resultados
cuantitativos, muestran un cambio en función de un aumento de la población
que decide cursar carreras humanísticas, priorizando la elección
vocacional por sobre aspectos económicos, tradicionalmente asegurados por
carreras de corte empresarial.
La
expansión de matrícula está acompañada por un cambio en las demandas y
características de los jóvenes. En primer término, la necesidad de
introducir cambios que impliquen mejoras en los diseños curriculares y en
las prácticas pedagógicas.
Así,
uno de los temas centrales y pendientes constituye el tema de
la práctica o aplicación de los conocimientos estudiados relacionados
con la práctica laboral desde etapas tempranas de la formación académica
de grado, que permita generar cambio e innovación, aportando mejoras.
Por
otro lado, las diversas carencias en la formación recibida en la
educación de nivel medio se ponen en evidencia a través de los fracasos
presentes en los primeros años de las careras de grado universitario.
El
joven de hoy no ha desarrollado, al ingreso de su carrera universitaria,
las aptitudes de pensamiento necesarias para el adecuado desempeño académico,
presenta dificultades para proyectarse con dirección de sentido hacia el
futuro y demuestra también una mayor vulnerabilidad ante ofertas mediáticas
que, de alguna manera, se contraponen al modelo que sostienen las
generaciones anteriores, creándose una fisura en la posibilidad de
comunicación y encuentro entre ambos.
El
trabajo individual y fragmentado de las cátedras muestra la caducidad de
ese modelo ante la dificultad que presentan los alumnos universitarios en
la capacidad de integración de saberes, poniendo en evidencia la
necesidad de un trabajo en equipo que permita aunar criterios para
que, respetando la libertad y autonomía pedagógica de las cátedras,
prevalezca la integración de contenidos y programas, tomando como
eje la formación integral del futuro profesional y el desarrollo de
competencias prácticas.
La
estructura curricular de los planes de estudios y las demandas del ámbito
laboral requieren la vinculación desde el inicio de la formación
universitaria con la realidad laboral tendiendo a lograr una formación
que promueva la permanente reflexión sobre la práctica, así como la
producción de conocimientos.
Hoy más
que nunca es necesario brindar una formación integral que promueva la
producción de conocimientos, la institucionalización del
perfeccionamiento y la capacitación, la autogestión del
perfeccionamiento permanente, el trabajo interdisciplinario y en equipo,
imprimiendo sentido y valores ligados al presente y a la proyección hacia
el futuro.
Por
otro lado la sociedad y los cambios permanentes ligados a la globalización
demuestran la necesidad de que nuestros jóvenes reciban, no solamente los
conocimientos específicos de la ciencia que le corresponde, sino que su
formación implique también las competencias que necesita para insertarse
con éxito en el mundo actual.
Así,
el joven debe desarrollar con el acompañamiento de sus modelos docentes,
la capacidad de ser artífices de su propio desarrollo de carrera
que de alguna manera implique también el protagonismo en la generación
de nuevas propuestas y transformaciones que promuevan la vigencia de los
quehaceres profesionales, adaptándose a los nuevos paradigmas que se
plantean.
De la
misma manera, la reconocida demanda de calidad en educación
superior, constituye un eje fundamental a destacar, proponiendo a las
instituciones el desafío de transformar las condiciones actuales hacia
otras que impliquen modelos de gestión autónomos y flexibles,
investigación, capacitación continua, innovación, participación y
trabajo en equipo, entre otros.
En
función de estas demandas, que se plasmaran en los estándares fijados
para la acreditación, surge la pregunta ¿nos encontramos capacitados
para afrontar dichos cambios?.
¿Estamos
en condiciones reales, no ideales, de incorporar nuevas tecnologías,
actualización de bibliotecas, capacitación docente etc.?
Consideramos que estas cuestiones precisan de nuestro compromiso y
de nuestra acción, a fin de desarrollar un profundo e
integral análisis que funcione como disparador de un trabajo
constante y en equipo en torno a analizar nuestra situación como adultos
modelos de estos jóvenes y constituirnos así como puentes
mediadores que permitan el salto a la autonomía responsable y
comprometida con la propia vida, con el futuro personal, el de
nuestra sociedad y el de nuestra cultura.
Como
adultos, responsables de sabernos en la Argentina, donde sin dejar de
mirar la excelencia y de empujar para arriba, deberemos luchar por
encontrar una salida posible y acorde a nuestra medida.
Sabiendo
que es posible toda acreditación, en tanto es justo que alguien acompañe
y vele por las competencias de nuestros graduados, más en una carrera que
está dentro del campo de la salud mental, pero con una realidad como luz
orientadora, que nazca en el respeto de la misión de las Instituciones y
en la realidad de nuestros tiempos. |