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EL VALOR DE LA EDUCACION PARA LA SALUDUNA EXPERIENCIA DE CAPACITACION REALIZADA EN NAVARRA (ESPAÑA) DIRIGIDA A PROFESIONALES DE ENFERMERÍA SOBRE ESTRÉS LABORAL (SINDROME de BURNOUT) (1)
Teniendo en cuenta las necesidades que tienen los profesionales de las carreras vinculadas con la salud, en este caso específico un grupo de enfermeros, de recibir un aporte (in) formativo respecto de cómo encarar situaciones laborales que pueden conducir al estrés, es que se los invitó a participar de Seminarios- Talleres, orientados a satisfacer ese objetivo. No desarrollaremos en este momento una caracterización del estrés, sus causas y efectos, sino que nos centraremos en las manifestaciones del mismo expresadas por los asistentes a la capacitación como experiencia límite que cursa con un sufrimiento que amenaza el hallazgo y/o despliegue de valores que den sentido a la existencia. El trabajar con las posibilidades y limitaciones tanto del otro como propias, incluso de la ciencia y la técnica, impacta y conmueve el sistema de adaptación y equilibrio personal. Estar de cara y en contacto directo con la enfermedad, los enfermos, su familia y amigos, implica un tener que poder adoptar una actitud no evitativa ni negadora, no rehuir el contacto interpersonal sensible y humano, lograr una integración disponible a ser implementada de emociones, cogniciones y conductas que preserven y respeten la esencialidad del rol profesional: el cuidado y la asistencia a personas con dolencias y/o enfermedades, que están atravesando situaciones significadas desde un cuerpo vivido desde la preocupación y algún grado de angustia. Está demostrado que las profesiones vinculadas con la asistencia y el cuidado de otros son particularmente sensibles al riesgo de contraer el "sindrome de burn out" (quemarse ó extenuarse en el trabajo) La naturaleza de la tarea, las relaciones interpersonales, ciertas características de personalidad, el tipo de organización y liderazgo, el contexto social y económico, son algunos de los factores identificados como claves en la construcción de este síndrome. El estrés se manifiesta de manera relevante como:
Los factores señalados pueden diferir en su intensidad y frecuencia. La prevención de dicho padecimiento ha de considerar necesariamente la identificación previa de aspectos motivacionales de la conducta o el comportamiento. Se llevó a cabo una investigación cualitativa en profundidad, sobre los aspectos motivacionales que se hallaban presentes en la elección vocacional y que interactúan con el nivel mayor o menor de satisfacción de los mismos en su práctca profesional. Los enfermeros identifican las siguientes motivaciones:
Las motivaciones identificadas quedan dentro del ámbito de posibles expectativas de logro, pero llevan a diferentes situaciones derivadas de su obtención o no, proporcionando si se consiguen mayor satisfacción. Un ejemplo de esta situación son los procesos en que el paciente recupera la salud, apareciendo en los profesionales menor riesgo de experimentar frustración, ansiedad, desmotivación y estrés emocional. Por el contrario en aquellos procesos de enfermedades irreversibles ó terminales, existe un mayor riesgo a experimentar estas emociones. Los profesionales de enfermería señalan los siguientes factores como favorecedores del logro de satisfacción de sus motivaciones:
Ahora bien, se han señalado como factores claves en la construcción del síndrome de burn out a la naturaleza de la tarea, las relaciones interpersonales, ciertas características de personalidad, el tipo de organización y liderazgo, el contexto social y económico. En la sociedad actual priman valores como la rentabilidad y competitividad dejando de lado las consideraciones humanísticas. Tareas como promover la salud, prevenir y cuidar la enfermedad pueden producir muchas satisfacciones, lo que justifica la sostenida dedicación a los demás en la jornada laboral, pero muchos requerimientos atentan contra la salud de los enfermeros. Podemos mencionar, entre ellos, a los turnos cambiantes, las malas condiciones laborales, la escasez de medios, el convivir con el dolor, tener que dar tanto al paciente como a sus familiares y allegados malas noticias, la exposición a situaciones con alta carga emocional y a peligros reales, por ejemplo de infecciones ó lesiones, contribuyen a la insatisfacción y la desmotivación. Del mismo modo el prestigio social, sometido a veces a dudas, denuncias y contradicciones generan una situación de desequilibrio asimétrico entre las expectativas personales y el desempeño de la tarea, que propicia la aparición de agotamiento y cansancio emocional, sensación progresiva de despersonalización y pérdida de motivación laboral, asociadas al síndrome de burn out. Se observa la importancia que ciertas características de personalidad de los/las profesionales tendrían en la aparición ó acentuación del síndrome, como la tendencia a la idealización, omnipotencia, expectativas ilusorias y poco realistas de logros y metas. Prevenir su aparición y generar cuidados a cuidadores se consolida como una excelente actitud terapéutica y un recurso fundamental en la toma de decisiones respecto a implementar estrategias compensadoras del estrés, como las que nos ocupan en esta experiencia realizada. Los profesionales perciben que identificar estos factores en el trabajo de capacitación, abre la posibilidad de lograr una mayor objetivación del problema, fundamental para un adecuado abordaje del problema, dado que éste se agrava en la medida que no puede identificarse ni discriminarse entre posibles causas y en relación con su grado de importancia. Es muy enajenante que el peligro o la amenaza sean invasores ó innombrables, que el individuo deba sufrirlo en silencio, sin poder compartirlo con otros, creyendo que él es el culpable o la víctima de una situación en la que no pueden concebirse acciones de apertura y afrontamiento adecuado. Grande es la sorpresa cuando en los talleres puede identificarse como causa de angustia esperable y adecuada el estar en contacto con situaciones significadas desde el límite, lo irreversible, el sufrimiento de otro ser humano ya que, como señala Max Scheler, la simpatía es el movimiento afectivo de ponernos en el lugar del otro, sintiendo con él de alguna manera lo que le pasa, y estas situaciones críticas ponen de manifiesto nuestra fragilidad y vulnerabilidad. El admitir como propio de una sensibilidad humana actual y disponible, que las personas de los profesionales se vean de alguna manera "afectadas" por esas situaciones, ubica la angustia en su lugar adecuado y permite pensar y elaborar estrategias responsables y adecuadas. Objetivar los problemas, tener apoyo social y una red de contención y colaboración con el equipo profesional e institución en la que se trabaja, el valorar no sólo el trabajo sino también los afectos y a la propia persona desde una autoestima, el cuidado de la propia salud y las actividades relajantes y divertidas, son cuestiones centrales para prevenir y/o tratar el estrés de los trabajadores en general, y en el caso que aquí nos ocupa, de modo destacado en los profesionales de la salud por la índole compleja y delicada de su función. Estos temas relacionados con el condicionamiento a sufrir estrés- problemática que aqueja la salud y la idoneidad profesional con el consiguiente efecto en el cuidado de los pacientes- fueron señalados en los talleres como de gran importancia tanto en su diagnóstico como en su orientación y tratamiento. En ese sentido, consideramos a la Educación para la Salud como un fructífero camino de abordaje. Los talleres buscan crear condiciones que posibiliten una tarea constructiva de afirmación en los aspectos saludables, y cambios en los de riesgo en el sentido del cuidado insuficiente hacia la propia persona del profesional, y, en consecuencia, con limitaciones en el ejercicio de la función. Estas condiciones están relacionadas con la creación de un marco cálido, de aceptación y respeto, rescatando y enfatizando los recursos de salud de los participantes y trabajando en la concientización y cambio de los menos saludables. El logro de estas condiciones posibilita trabajar en dos ejes: el vivencial y el comportamental, en un trabajo interactivo grupal, utilizando técnicas creativas no convencionales, como tallado de materiales duros, juego de roles, video con imágenes motivadoras, con el fin de concientizar y elaborar en un trabajo de reflexión grupal, las claves que posibiliten el hallazgo y afianzamiemto de valores de actitud, vivenciales y creativos (Viktor Frankl) en el espacio y tiempo laboral. Los talleres están organizados cumpliendo varias etapas que señalaremos a continuación: 1. Evaluación del perfil individual y grupal de las estrategias de afrontamiento a las situaciones problemáticas de la praxis laboral. Se trabajó el concepto de "estrategias de afrontamiento", y se analizaron las tendencias más características de afrontamiento que se utilizan, diferenciándose en estrategias adecuadas y saludables de aquellas que implican un riesgo para la salud y/ó preservación de los valores ligados a la profesión desempeñada. 2. Etapa de elaboración Las técnicas utilizadas permiten que los participantes identifiquen e integren los aspectos vivenciales y comportamentales que generalmente escapan a la percepción ó concientización, aspectos ligados a un sufrimiento laboral que deteriora la salud y la identidad profesional. El hacer catarsis respecto de situaciones estresantes es beneficioso. El objetivo de esta etapa es lograr de un límite un aprendizaje que represente un acrecentamiento en los recursos personales hacia la salud, la creatividad y el cuidado -hacia uno y hacia otros. Por lo tanto, si el estrés significa como experiencia algo que más o menos todos en algún momento de la vida conocemos, que es vivenciado angustiosamente como estrechamiento de nuestras posibilidades de pensar, sentir y actuar del modo que consideramos y es valioso, el trabajo de elaboración de situaciones de riesgo a enfermar- que en algunos casos ya es una realidad- supone una ampliación -a través de la capacitación- de esos márgenes estrechos en una experiencia que enriquezca y afirme el deseo de hallar sentido a nuestro trabajo. 3. Etapa final Respondiendo a este objetivo de potenciar el sí mismo auténtico y el despliegue de valores, se procede a evaluar el proceso de capacitación, ya que permite tener clarificados algunas de las cuestiones esenciales del estrés, afirmadas estrategias adecuadas y saludables de afrontarlo y concientizadas las de riesgo con lo cual se logra crear una zona intermedia reflexiva que limita los estereotipos y las tendencias a la repetición de actitudes que conducen a la insatisfacción, sufrimiento ó inadecuación respecto de la tarea. Si el contacto con la experiencia del sufrimiento, el dolor, la enfermedad, logra ser abordada desde una adaptación creativa que rescate un sentido constructivo, no serán necesarias la insensibilidad ó la sobreimplicación, no existirán condiciones para que predominen en los profesionales impotencias u omnipotencias. REFLEXIONES FINALESLos profesionales de la salud en relación con el paciente podemos:
Cada posición alude a una imagen de sí y del otro:
¿Cuáles son las implicancias que estas posiciones tienen como condicionantes de las actitudes adoptadas por los profesionales?
Ahora bien, tanto una actitud de impotencia como de omnipotencia limitan la posibilidad de encarnar proyectos de vida laboral auténticos y son expresión de disvalores ó antivalores. Ortega y Gasset (En torno a Galileo) alerta acerca de las posiciones falsas, insinceras, que llenan el hueco vacío de auténticas convicciones con creencias negativas. En esas circunstancias vitales al no sentirse el hombre en lo cierto sobre nada importante, carece de decisión firme, enérgica, confiada y entusiasta. Se tratará de una vida laboral vacía, de sí misma, inconsistente, inestable. Las reacciones ante esto, continúa Ortega, pueden ser una escéptica frialdad, angustia al sentirse perdido, desesperación, furia, cinismo. No obstante, el horror al vacío impulsa a buscar convicciones y creencias que permitan pararse en tierra firme y estable. Es hacia ese norte que puede generarse desde el sufrimiento laboral, un movimiento de apertura y desarrollo, permitiendo la capacitación el resurgimiento de concepciones de hombre y de mundo basadas en el hallazgo de un sentido constructivo desde un horizonte que de cabida a la esperanza. Notas
Bibliografía
Ayuso, J. L. y Sáiz, J. (1981), Las depresiones. Nuevas perspectivas clínicas, etiopatogénicas y terapéuticas, Madrid, Interamericana.
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