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Las
Representaciones Sociales acerca del Docente de Nivel Inicial[1]
Lic. Silvia Baeza[2] Resumen: El objetivo de esta actividad, (talleres) que integra un aspecto teórico y uno vivencial, es brindar a colegas la posibilidad de expandir la conciencia acerca de las representaciones sociales que giran alrededor del rol del docente de nivel inicial. Algunas de estas, descubriremos, son funcionales, positivas y valiosas de ser conservadas, otras menos funcionales, serán desafiadas para su posible re-construcción y/o modificación. Unas estarán mas relacionadas con el propio valor y significado que otorgamos al propio proceso de aprendizaje, otras mas cercanas a las creencias familiares o las dominantes en los contextos laborales actuales. Unas son mas sociales, otras mas individuales, pero todas forman la base desde la cual actuamos, pensamos, planificamos y evaluamos diariamente. Reflexionar sobre ellas constituye un desafío que vale la pena. “El hombre es lo que cree.” Anton Chejov Qué
son las Representaciones Sociales? Una representación se refiere a la imagen (mental) que
tiene una persona acerca de alguna cosa, evento, acción o proceso que
percibe. Cuando esta representación
(idea) es conservada y no reemplazada por otra, constituye una creencia y
es la base del significado que adquiere cada nuevo estímulo que incorporamos,
relacionado con esa cosa, evento, acción o proceso (Raiter,2002). Es importante en esta conceptualización diferenciar claramente entre percepción y cognición. Cuando percibimos obtenemos sensaciones, básicamente a través de los sentidos. Cuando construimos imágenes -de forma conciente o no- es decir operamos sobre lo percibido, lo relacionamos con lo que ya conocemos, lo diferenciamos, lo transformamos, lo transferimos, hacemos analogías, etc, es decir, lo procesamos mentalmente, además lo almacenamos o guardamos, no solamente queda a nivel de percepción-sensación, este proceso ya es un proceso cognitivo. Estas ya son representaciones del mundo, no son el mundo (recordemos la diferencia entre mapa y territorio) constituyen las creencias de una persona sobre el mundo. En este proceso intervienen de manera importante las imágenes que ya poseíamos- existentes previamente, que condicionan o tiñen la que será la imagen resultante para un estímulo particular. El papel de las creencias previas en la construcción de nuevas representaciones es fundamental, está presente toda la vida y se relaciona fuertemente con nuestra manera de actuar y de pensar, seamos o no concientes de ello. Los seres humanos vivimos inmersos en un mundo social y
no podemos no comunicarnos entre
nosotros mismos y con el ambiente, el contexto que nos rodea. (Watzlawick,1981,
1984). Entre las muchas formas de
comunicación posibles, es el lenguaje,
en especial, que nos permite transmitir, compartir, modificar, ampliar
las representaciones almacenadas, o sea, las creencias. Es a través del lenguaje, poderosa herramienta
cognitiva, que se forman, complejizan, transmiten e intercambian las
representaciones entre las personas. En las representaciones que intercambiamos
con los otros las personas completamos el mundo, agregando u omitiendo
elementos, una vez guardadas estas representaciones interactúan entre sí y dan
lugar a nuevas imágenes. El lenguaje adscribe significado a
toda conducta. Un mismo acto es polisémico por si mismo, pero, además es
conceptualizado y catalogado de forma muy diferente por distintos receptores
acorde al contexto en que se produce. Por ejemplo la expresión “ dar un beso” puede
significar: Una muestra de afecto y simpatía /
un ritual de saludo vacío de contenido / una norma de cortesía obligada / una
manifestación erótica / una provocación y aún acoso / una señal de traición (el
beso de Judas) un signo de paz / signo de respeto (beso en la mano) / una bendición
(beso en la frente) / una señal de acatamiento y subordinación (beso en los
pies en el anillo episcopal) / una muestra de veneración religiosa / ternura /
compasión.... y tantos significados más, posibles de ser entendidos literal o
metafóricamente Cada miembro de una especie, -o grupo- construye represeotaciones, las transmite y las recibe a su vez de otros en la comunicación. Así, las representaciones individuales se convierten -o pueden convertirse- en representaciones colectivas. A su vez las representaciones colectivas suelen convertirse en individuales. Porqué
revisarlas durante el ejercicio de la profesión? “Tanto si crees que puedes hacer una cosa como si no,
tienes razón” Antiguo Proverbio Hemos visto muy sintéticamente qué son y cómo circulan a
través de la comunicación las representaciones sociales. Cómo pueden de individuales convertirse en
colectivas y su inversa. En nuestra vida diaria, familiar, laboral, social,
elegimos, optamos, valoramos, planificamos, tomamos decisiones, etc., basándonos siempre en las imágenes que
tenemos del mundo, en aquellas representaciones construidas, seamos o no
concientes de ellas. Veamos algunos ejemplos . Nada nos parecería mas antinatural hoy que “no mandar a los niños a la escuela” ya que
nuestra representación del apreodizaje en una determinada franja de edad esta
relacionada con la “necesaria-indispensable-obligatoria”
escolarización de los niños, en nuestro medio, cada vez desde etapas mas
tempranas. Es que nuestra creencia,
históricamente formada a lo largo del último siglo (o dos últimos siglos) casi
universalmente ha ido formando esta
“convicción”: entre determinadas edades, esperamos y suponemos, que un
niño debe estar escolarizado. Tampoco discutimos ya el hecho de trabajar por un salario,
(la concepción del trabajo actual, en el mundo occidental al menos, considera
que el salario -además digno- es lo esperable a cambio de trabajo realizado y
además tiene carácter alimentario).
Sin embargo en uno y otro caso, estas son representaciones (ideas-
conceptos) que tenemos sobre el valor de la escuela y del trabajo
respectivamente, en la época actual, que no siempre fueron entendidas y
valoradas, histórica y/o culturalmente de la misma manera. A ningún docente hoy, de cualquier nivel, en esta mitad
del mundo al menos, aceptaría la regla de “la letra con sangre entra” que
autorizaba los castigos corporales,
mucho menos aun en un nivel inicial.
Sin embargo, docentes de épocas anteriores entendían y avalaban este
procedimiento como necesario y hasta
deseable para el logro de aprendizajes duraderos y eficaces. Podríamos seguir con varios ejemplos, como el lugar de la
mujer en la sociedad actual, su derecho al voto, a la educación, etc., que en
nuestro medio es casi incuestionable y sin embargo coexiste con otros modelos,
por ejemplo Afganistán, que nos resulta
difícil de comprender y sobre todo de aceptar. Desde las creencias que poseemos (y que transmitimos)
está la representación de nuestro rol social y del rol social de quienes nos
rodean o son nuestros interlocutores. El
contenido de las creencias Cada representación lo es de “algo”, tiene un contenido (de qué tratan) .Estos contenidos
nunca son neutros, ni casuales. Aunque el supuesto predominante es que percibimos el mundo y actuamos en consecuencia, desde los hechos u objetos en si mismos, quedan ocultos en una suerte de una escalera de filtros, (Argyris,.1978,1999):
Normalmente, los pasos intermedios entre el primero y el
último quedan ocultos y tendemos a considerar que actuamos a partir de “los
datos reales del mundo percibido”. Analizar el contenido (el qué) de nuestras creencias nos
permite investigar acerca de cuales contenidos podemos transmitir, desde que
roles los transmitimos y a que otros roles se los podemos transmitir. A su vez,
cuando estamos en el rol de oyentes, comprendemos lo que nos transmiten cuando
lo comparamos con los propios sistemas de creencias que ya están y obran desde
nuestro interior.. Nuestra mente nunca está en blanco, no es neutra, y aquello
que recibimos nos resultará claro, curioso, novedoso, conocido, repetido,
original y hasta incomprensible de acuerdo a este proceso interno. Tal es la
explicación para que un mismo estímulo, texto-película-etc- pueda ser
comprendida de maneras diversas, a veces ni siquiera semejantes por dos o mas
lectores, en particular si hay diferencias de edad, de experiencias de vida, de
culturas. En otras palabras, puntuamos lo que recibimos del mundo de maneras
diferentes. En general en una misma cultura, en términos amplios, en cada subcultura o más cerca nuestro, en cada comunidad hay un grupo de representaciones sociales, las creencias, respecto de las cosas o roles que allí ocurren o se desarrollan. Así en la Argentina de hoy el tema de la seguridad (mas
bien de la inseguridad) civil y ciudadana se nos presenta con mucha fuerza, es una representación que
está activa, vigente hoy, pero que no tenía tanta presencia ni fuerza, hasta
hace unos años. Lo mismo ocurre con la inviolabilidad de la propiedad
privada, (por ejemplo el corralito)
cuestión que para un sueco o un holandés es casi incomprensible,
simplemente porque diría el lenguaje vulgar “no le entra en la cabeza” es
decir, no tiene una representación mental que le permita entender, ni que decir
aceptar esta situación. Cuando no entendemos que los hindúes no coman las vacas
aunque se mueran de hambre, nos pasa lo mismo que cuando nosotros no comemos
insectos, (o algas) como lo hacen en toda Asia, dado su gran valor proteico. Supuestos
de esta postura: La perspectiva que estamos desarrollando presupone algunas ideas o conceptos básicos, de los cuales destacamos algunos que vale la pena puntualizar: a)
El
mapa no es el territorio. Ningún mapa refleja el mundo en forma completa y
exacta. b)
Las
personas tienen los recursos que necesitan para producir el cambio (concepto de
“empowerment“ de Minuchin,1984) y si no los tienen los pueden aprenderlos en
diferentes contextos, uno de los cuales, la escuela, es tal vez el
privilegiado. c)
No
existe el fracaso como tal, sino solo resultados, que brindan nueva
información, aunque sea de qué manera NO hacer lo mismo.(“Si funciona no lo
cambie,. si no funciona HAGA ALGO DIFERENTE.”, De Schazer,1985-Kim Berg,
1994). d)
Las
personas tomamos decisiones de acuerdo a la información de que disponemos. e)
Cada
comportamiento puede servir, ser útil, en algún contexto. En síntesis, LAS CREENCIAS SON todas las cogniciones, sentimientos, pensamientos,
inferencias o evaluaciones que tenemos con respecto a algo que nos sucede ·
Las
creencias son construcciones de nuestra propia creación ·
se
apoyan y son el resultado de creencias ya existentes, y de nuestras propias
experiencias ·
circulan
entre las personas y pueden –o no- ir modificándose, ·
algunas
son individuales, otras mas sociales ·
guardan
estrecha relación con la fuente que emite y/o activa determinadas
representaciones ·
son
los cimientos de la motivación. NO SON Lo
mismo que la realidad, por lo tanto son modificables ESTÁN en
continua transformación siempre
influenciadas por la realidad circundante. Pueden
ser FUNCIONALES (Fernández Álvarez, 1992)
Son
DISFUNCIONALES cuando Generan
dolor, sufrimiento, trastornos Son el
soporte de la infelicidad Implican
presencia amenazadora del futuro Hay
alteraciones, enfermedades, expresiones de malestar; no se encuentra sentido al
sufrimiento Son
autoevaluaciones negativas También
podríamos distinguirlas en RACIONALES Son
aquellas que permiten la conjunción de un sentimiento apropiado con una
conducta funcional adecuada, posibilitando el logro de una meta determinada. IRRACIONALES Son aquellas que debido a su irracionalidad impiden la posibilidad de una conducta funcional, conduciendo a consecuencias contraproducentes y auto-destructivas. Quién/es
transmiten creencias? En este intercambio de representaciones entre miembros de
una misma comunidad, juega un papel importante quién/ es difunden los mensajes:
el rol del emisor. La jerarquía y autoridad del emisor, ocupan un papel importante a la hora de apropiarse
de una determinada representación social o de ignorarla. Los padres son emisores para sus hijos de fuertes
creencias familiares, los docentes producimos y transmitimos fuertes
representaciones para nuestros alumnos. El sistema educativo en general es un emisor
institucional por excelencia, que actúa sobre los niños a través de los
docentes, construye y fija imágenes a largo plazo. El otro emisor por excelencia son los medios, tema en el
que no entraremos hoy, pero vale la pena agendar para su análisis. Creencias “entre” familias
y escuela
Al igual que las familias, la escuela, la argentina en
nuestro caso, y las escuelas, cada una
en particular, tienen creencias sobre
los miembros individuales y/o sobre
otros sistemas con los que interactúa, sea el sistema familiar, el sistema de
salud ( hospital- centro asistencia) , el sistema judicial (juzgados de
menores-de adopción- trabajadores sociales, etc.), sistemas recreativos,
religiosos, etc. Estas creencias pueden
restringir las visiones y versiones de la realidad y conforman en el
tiempo patrones de interacción. Cada
sistema tiene mitos y creencias unos
respecto de otros, que en ocasiones facilitan el cambio o a la inversa,
funciona a favor del status quo, el no cambio. Cuando no se revisan estas creencias entre
escuela/familia se restringe la cantidad de opciones posibles y se generan
ciclos de interacción estereotipados. Una familia que “ve” a la escuela de su
hijo/a con sospecha y suspicacia recibirá toda información que de ella provenga
con estos lentes, filtros, sin poder “ver” otras perspectivas o transacciones
positivas. A la inversa, la escuela
cuyo punto de vista sobre la familia o el niño- alumno sea negativa no
registrará los esfuerzos o pequeños logros que se produzcan. Estas creencias pueden ser parte de un legado
intergeneracional, la acumulación de experiencias previas o bien surgir ante
una situación crítica. Familia (padres) y escuelas (maestros) son portadores muy
fuertes de creencias que transmiten a través de mensajes, explícitos o implícitos y que normalmente no suelen
revisarse a lo largo del tiempo. Son pocas, sino inexistentes, las instancias
de capacitación en este sentido. Estas creencias surgen o son explicadas desde diferentes
teorías y pasan a formar parte, con
categoría de “ verdad” sobre la naturaleza humana. No suelen ser entendidas como lentes que hacen que determinada
información esté en determinado momento más disponible que otra. También surgen, muy sutilmente bajo forma de prejuicios
sociales como “las familias pobres”, o características “raciales, de género o
de nacionalidad” (“los bolitas, los rusos etc”) Otras son generadas por los
informes profesionales que se envían y/o se producen en el interior de la misma escuela. A partir de ellas se desprenden las maneras
de trabajar, separar, derivar, etc a niños y a familias. Aquellos que no entran
en determinada categorización hecha
suelen rotularse como “no colaboradores” “no apto para...”. En nuestra sociedad aún perdura la fuerte creencia sobre “nuestra cultura de
tolerancia”, la creencia en “el crisol
de razas” que orienta algunas prácticas
hacia la integración o asimilación. Sin
embargo nuestro sistema educativo,
impone que el alumno se integre o asimile a la cultura escolar, cuya
norma es la homogeneidad, no la diversidad. Otras veces, las lecturas lineales, de situaciones o
eventos, tan frecuentes en el medio educativo como “un niño abusado será de
adulto un abusador” o “ no rinde porque es hijo de padres separados” son moneda
corriente en nuestro contexto educativo, y la falta de reflexión, a veces simplemente desafío sobre
ellas, coarta las posibilidades de cambio. Es así como de acuerdo a la creencia predominante en cada
escuela, el mismo comportamiento de un niño, en un caso se derivará (al niño o
la familia) a un sistema de salud (psicoterapias diversas- hospital) en
otro, podrá ser remitido al sistema
judicial. El sistema de salud o un terapeuta privado etiquetará al
niño como “depresivo/ agresivo/ etc.”, mientras que el sistema judicial, verá
al mismo niño como ”delincuente
infantil o juvenil”. Las
etiquetas: Las conocidas etiquetas, individuales o grupales,
describen cualidades como si estas fuesen inherentes a las personas, en lugar
de considerarlas como un punto de vista particular en un momento determinado,
en ese contexto en particular. Cuando una persona, familia, grupo o situación es
etiquetada, ciertas opciones se transforman disponibles o posibles y se omiten
o quedan ocultas otras. El hecho que la etiqueta empleada y la conducta estén
cultural o socialmente determinada, o al menos pautada, se olvida. Si pensamos en etiquetas tales como “retardo mental” o “
inmadurez” “fracaso escolar” “ malo para las matemáticas/ arte, etc” términos
que aún hoy usamos frecuentemente en las escuelas, no solemos pensar en que
estos son constructos sociales apoyados en determinados valores e ideología.,
mas bien los consideramos como características individuales. Estas construcciones
orientan las conductas y las
comunicaciones y muchas veces actúan a modo de profecía autocumplida. Tratar a
un niño- o a una familia- como si fuese “desviado”, no solo disminuye su
participación social sino que lo conduce/induce a cumplir con el mandato o la
etiqueta impuesta. Cuando las etiquetas que empleamos no coinciden entre si,
hay conflicto entre ellas, el conflicto se cristaliza, queda congelado o crece
sin mayores posibilidades de resolución y cada sistema intenta buscar soporte
en las conductas de los involucrados, para sostener su peculiar punto de vista,
produciéndose a veces una escalada para determinar quién tiene “La razón”.. A la inversa, el consenso total entre las etiquetas
elegidas, desde todos los sistemas también es igualmente peligroso pues deja
poco margen al cambio o innovación. (“esto no se puede”, “es un fronterizo”, “
son delicuentes” ,“no hay recursos, etc”) Detectar y examinar las etiquetas que empleamos ( en
muchos casos “frases asesinas” Baeza,1995,2001) puede ser un comienzo de
cambio. El pez es el último en saber que
vive en el agua Aforismo chino. Y nosotros qué?
En la escuela, en el aula, entre pares colegas, en el
sistema social más amplio circulan, se gestan, se transmiten, permanecen
iguales o pueden modificarse las creencias. Docentes y alumnos poseen creencias funcionales y
disfuncionales, respectos de sí mismos respectos del o de los demás. En el nivel inicial la conocida creencia de que la
maestra jardinera “es una segunda mamá” nos ha acompañado mucho tiempo. La conducta de muchas jardineras que actúan
desde esta creencia, lleva a considerarla casi como una segunda naturaleza
inherente al rol de docente inicial. Lo mismo podríamos decir del estereotipo
social “una jardinera debe ser linda, alegre, joven e ingenua”. No hace falta
decir lo peligrosas o disfuncionales que pueden ser tales creencias y lo
frustrante que resulta para quienes sienten que no pueden o no quieren “pertenecer” a dichas categorías. Reflexionemos sobre algunos ejemplos concretos aportados
por docentes y alumnos. Un docente formuló de la siguiente manera una creencia
disfuncional: cuando se brinda demasiada libertad para la participación de los
alumnos, es difícil controlar al grupo / o responder a todas las preguntas / o
hacer un seguimiento individual / o dar la clase con todo lo que preparé para
ellos” La posibilidad de transformar esta creencia en una mas
funcional podría incluír (con la suficiente
fundamentación) algunos de estos elementos...”el rol del docente no está
en su protagonismo, en demostrar lo que sabe, sino en permitir que los alumnos
pregunten, se inquieten por buscar las respuestas y en la posibilidad de decir
“no sé”, “no tengo todas las respuestas, no transmito certezas absolutas....” Desde el otro polo, un alumno puede partir de una
creencia disfuncional como...”el trabajo en grupos es una pérdida de tiempo /
si me equivoco nunca me dan la respuesta, este profesor nunca responde con
seguridad absoluta sobre ningún tema, aprender es aburrido / las actividades lúdicas
o artísticas son ridículas, no se aprende nada. / mejor no opino porque pueden
burlarse o ridiculizarme..” Modificar esta creencia –bastante frecuente- de los
alumnos en otras como...”hay aprendizaje placentero, todo aprendizaje se da en
distintos planos, niveles y formas de expresión / el trabajo en grupo permite integrar varias ideas, crear,
autoevaluarse respecto de otros / la curiosidad ayuda a aprender, es bueno
buscar las respuestas / se puede aprender jugando / mis opiniones son valoradas
y tenidas en cuenta....” Conclusiones: La capacitación en el rol debe iluminar estos aspectos
evaluando su impacto sobre quienes pertenecen al sistema y su funcionalidad o
disfuncionalidad. Los docentes de hoy llegamos al aula con un modelo de
aprendizaje que adquirimos como alumnos de ayer,. en general con una modalidad
de pensar lógica, lineal y argumentativa.
La creatividad, la incertidumbre, la intuición, la imaginación, la
oposición, la crítica, la innovación no fueron precisamente nuestros modelos. La construcción de nuestras propias creencias, llevan las
huellas de nuestra propia biografía escolar, las experiencias formativas va
conformando matices de aprendizaje- y por ende de enseñanza- determinadas
personal y socialmente. Es justamente desde allí que realizamos nuestra acción
educativa y nos apropiamos de nuevas propuesta metodológicas. El cambio, transformación o modificación de
creencias requiere la reexaminar y reordenar críticamente las propias
prácticas. En esta red de relaciones que se genera entre alumnos,
docentes y marcos institucionales se entrecruzan, se transmiten historias personales de aprendizajes con sus
dificultades, logros, deseos y fracasos. Se producen encuentros, desencuentros,
semejanzas y diferencias. La revisión de las creencias que tenemos como alumnos y
docentes, roles siempre complementarios y simultáneos, permite generar contactos eficaces con cada alumno,
organizar equipos de trabajo eficientes que integren los estilos personales de
los niños/ o colegas y el logro de mejores
estrategias de estudio/ o trabajo, planificar
y organizar las clases y motivar con mayor precisión. Esta reflexión personal y la reflexión sobre los emisores, principalmente los
medios, tan omnipresentes en nuestra vida, que fabrican, transmiten y/o
transforman creencias permitirá el
análisis para deconstruir, si fuese necesario, aquello que ha sido construido y
ya no resulta funcional. Entre estas temáticas podrían figurar analizar la cultura
del zapping, los video clips, la fugacidad y la velocidad de las informaciones,
los modelos de consumo, los de competencia en lugar de compañerismo, los
modelos de violencia en lugar de cooperación y tantos otros. La escuela parece
todavía ser un espacio precioso para conocer y cuestionarse sobre cómo el saber
está socialmente construido y distribuido, y cómo circula por distintos
canales. Iluminar el aspecto preventivo del rol docente conduce
necesariamente a la revisión de las creencias, y el impacto, favorable o no,
que sobre nosotros tienen las creencias de colegas y de alumnos, en nuestro
contexto. Devolveríamos así a los docentes, actores principales del
acto pedagógico, la capacidad para apropiarse de nuevos saberes y producir
cambios necesarios. La transformación
para una nueva educación será posible cuando cada docente, en cada
comunidad escolar se transforme en una fuente de cuestionamiento, de
participación, de reconstrucción de creencias negativas en otras mas sanas
y funcionales. Analizar, seleccionar, elegir, modificar, ignorar,
construir nuevos significados, en síntesis,
valorar nuestras creencias, parece ser otra tarea docente impostergable,
un valioso recurso personal que nos beneficia en lo personal y a nuestros
alumnos. Más allá
de las conclusiones
Tal y como elijo plantear como docente, dejo abiertos varios interrogantes y posibles transferencias, al rol de psicopedagogos que ejercemos cotidianamente. -Reconocemos los psicopedagogos los patrones básicos de nuestro sistema de creencias? -Qué sucede cuándo nuestras creencias son diametralmente opuestas a la de nuestros consultantes? ( sean personas/ grupos o instituciones) -Cómo juegan las creencias vinculadas al género, en la clínica psicopedagógica? -Cuándo hacemos una derivación, en que creencias nos apoyamos? Las evaluamos? -Qué sesgos se producen en nuestra manera de comprender/diagnosticar/intervenir, etc a partir de nuestras creencias? Qué informaciones quedan ocultas? -Cómo influyen los conceptos de directividad y de normatividad? -Existe alguna “verdad psicopedagógica” que sea más verdad que la del consultante? -Tomamos en cuenta las diferencias que nos producen los distintos clientes/consultas y su relación con nuestras propias experiencias/ creencias/ valores? -Deseamos logros para los pacientes que nosotros no alcanzamos/ o que vivan experiencias que no atravesamos? La lista podría continuar..., sin embargo la riqueza no está en su tamaño, sino en la activación de estas preguntas en nosotros mismos y en la reflexión sincera que sobre ellas hagamos. ANEXO: Citamos textualmente en este apartado algunas de las
creencias, funcionales y disfuncionales, tal y como fueron formuladas por los
participantes de los talleres, con la esperanza que promueva una fecunda reflexión en los lectores. Es interesante observar como alguna creencia puede tener
valencia positiva para unos y exactamente su opuesto para otros. Precisamente el valor de esta reflexión
estriba en sacar conclusiones personales para poder compartirlas y analizarlas. Pertenecen a docentes de nivel inicial, a cargo de salas,
entre 22 y 30 años y un grupo de
directivos de nivel inicial de entre 35 y 49 años. Todas mujeres. Se destaca la casi ausencia del sexo
masculino en el nivel inicial, salvo en roles de docentes especiales de
educación física y música, arte. Se han seleccionado las mas representativas y las que se
repiten en casi todos los grupos, – casi formuladas de idéntica manera-. Creencias
consideradas funcionales:
Creencias
consideradas negativas.
BIBLIOGRAFÍA
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Learning, Reading, MA: Addison- Wesley Argyris,C ( 1999) Conocimiento
para la acción, Barcelona, Granica Baeza,S (1995) Nuevas formas: una cuestión de fondo.
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de la comunicación humana, Barcelona, Herder Watzlawick,P comp.- (1984) The invented reality,
New York, Norton.Ver. castellana (1988) La realidad inventada,
Barcelona, Gedisa [1] El presente trabajo forma parte de la conceptualización
teórica de talleres de formación y prevención para roles de docentes de nivel
inicial. Se podría encuadrar en lo que hoy se denomina “trabajo preventivo del
burn out” (estar “fundido o quemado” laboralmente) Los
temas fueron desarrollados con técnicas psicodramáticas en encuentros de
pequeños grupos, en una secuencia de 3 y 4 encuentros con cada grupo. Agradezco especialmente a los participantes que mostraron un compromiso, espontaneidad y sinceridad, sin los cuales esta tarea hubiese sido imposible. [2]
Lic. Silvia Baeza Lic. en Psicopedagogía USAL. Profesora
Titular: Clínica Psicopedagógica Fac. de Psicología y Psicopedagogía. Carrera
de Psicopedagogía USAL. Profesora Titular: Seminario de Clínica
Psicopedagógica. Licenciatura en Psicopedagogía UCA: Paraná. Prof. Asociada:
Familia. Fac. de Psicología y Psp . Carrera de Psicología USAL. Docente de la
Secretaría de Extensión Universitaria de la Universidad de Buenos Aires.
Vicepresidenta y Coordinadora docente de la Fundación Instituto Gregory
Bateson. (e-mail:bateson@ bateson.org). Colaboradora
Académica de Alumnos Internacionales. Vice Rectorado de Investigación y
Desarrollo. USAL
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