GRAMMA Virtual
Publicación de la Facultad de Historia y Letras de la Universidad del Salvador
Año I Nº 2 Diciembre 2000

Poesías

Daniel Augusto Di Trana
Segundo premio del Cuarto Concurso Literario Gramma

La Luna y la Serpiente

 

En el principio fue la Luna, la excusa

Y silenciosa hundió su filo

en los inquietos velos de la existencia,

y fue la furia, la Serpiente desleal

su refugio.

 

 

En el principio fueron los vientos

que expiaron los pecados

más ingenuos de la carne

y los dejaron sin abrigo ni consuelo.

 

 

La Luna y la Serpiente coexistieron sin saberlo

en un mundo desigual de formas

transitaron los más errantes lugares sin miedo y sin descanso

evitando inhibir sus más íntimos instintos,

corrigiendo las penas con ausencias

y dejando caer en el silencio

las palabras hirientes que anidaban sus almas ateridas.

 

 

La Luna y la Serpiente unieron sus puntas

en un acto de austera soledad

y fue recíproco el gusto por sentirse parte de tus partes

y fueron testigos fríos

(plateados y fríos testigos)

de mis dientes hincándose en su regazo

de mi lengua hurgando en sus cavernas desiertas

de las voces susurrantes

y los gemidos tiernos que golpean

contra el lóbulo rosado que los aferra.

 

 

La Luna y la Serpiente mezclaron sus secretos

y no pudiendo hacerse dueñas de un alma que las una

juraron fusionarse con tu carne esclava

y desoír las voces, los gemidos, los lamentos

de quien no siendo parte de tus partes

mancille y desvanezca

las plateadas sinfonías de sus cuerpos.

 

 

 

 

Tus orillas

 

Todos los fuegos podrán

fecundar el fuego más helado de tu alma

serán las astillas de tu lengua las que desgarren

la carne,

y fluirá el embriagante perfume del hastío,

el amargo néctar de la calma

el dolor más leve amotinará a todos los secretos

y será ese instante de desolación y caos

cuando la magia se hará dueña sin saberlo

de todas las aguas que bañan tus orillas

 

 

 

 

 

Cielo yermo

 

Una más,

y la secreta razón que nos contiene

rayará las mejillas con sus filosas uñas

de sanguijuela hostil,

no me río más

de qué vale la risa en un labio

aterido por caminar por el delgado sendero del hastío

 

 

Comisura de plata

Cierra todas las puertas y deja que las aguas

se hagan presente por alguna rajadura

del alma que ya sabés, se está frunciendo

como un trapo viejo.

 

 

Uno, dos, tres

lustros, siglos, miedos, caras y

 

 

Otra más.

Y el cordón va a cortarse por el lado más gastado

(mordisqueado para hacerle honor a este

impulso)

© Daniel Augusto Di Trana