Concepciones jurídicas en los albores del pensamiento griego
por Patricia Inés Bastidas
"Toda vuelta a la <historia> es una huida del <presente>
sólo para el hombre que no comprende que todo lo presente
sólo puede ser entendido únicamente como <histórico>"
Erik Wolf

El derecho es en parte "obra humana, obra de la cultura y en la cultura", se da en una situación concreta, en relaciones interpersonales en un lugar y un tiempo determinado, no es posible considerarlo sin tener en cuenta su historicidad. Este abordaje, permite de algún modo comprender su evolución y su concreción presente. El cabal entendimiento del derecho no puede renunciar al pasado. La plenitud alcanzada por la filosofía política de Platón y de Aristóteles no puede ser entendida sin aludir al origen del pensamiento helénico; allí se encuentran, en potencia, los resultados que se verificarán con posterioridad.

Por tal motivo y haciendo nuestras las palabras del epígrafe, proponemos como tema de estudio el análisis de las formas jurídicas, algunas de ellas embrionarias, existentes en la Grecia arcaica. A tal efecto, consideraremos la obra de los primeros poetas: Homero y Hesíodo.

Trataremos los poemas homéricos, no como una mera narración de sucesos sino "como documento que transmite la memoria de una cultura en su globalidad", allí es posible descubrir la cosmovisión inserta en los albores del pensamiento griego, la situación de la mujer, más favorable que en tiempos posteriores, formas elementales de procedimiento judicial y de punición de conductas. Una de las características principales del mundo homérico, es "la inexistencia de la polis"con las derivaciones que esto supone. El pensamiento de Hesíodo implicará un avance en cuanto al descubrimiento de valores esenciales para la vida social, entre los que ubicará a la justicia, si bien aún conceptualizada míticamente permitirá, al nacer la filosofía (siglo VI a. c.), operar el salto al logos hasta alcanzar su cabal formulación.

Se entiende por Período Arcaico el lapso de tiempo comprendido entre el año 800 a. c. al 500 a.c. aproximadamente. Como adelantáramos nos ocuparemos principalmente de las concepciones jurídicas contenidas en los poemas homéricos y hesiódicos.

La característica principal de esta etapa es el culto al nómos (n o m o V ), más que la ley escrita, es la costumbre propia de cada lugar, el orden social enraizado en lo divino. El sentido de la justicia se expresa en forma mitológica, a través de divinidades que la representan como veremos a continuación .

I.- Los poemas Homéricos: (La Ilíada y la Odisea)

Herodoto los sitúa en el siglo IX a.c. Abstracción hecha de su existencia real, Homero es el fundador de la literatura europea y es también "representante de la primitiva cultura griega" En opinión de Kirk, su literatura "está dominada por Homero, figura crucial, a pesar de su ambigüedad, en la transmisión de los mitos"

Estos poemas, cantados por los aedas y transmitidos de generación en generación en forma oral, son el testimonio más antiguo de la cultura helénica narran hazañas de héroes y dioses. La Ilíada comienza con la cólera de Aquiles narrando la Guerra de Troya; la Odisea, relata las aventuras que vive Ulises, una vez finalizada la guerra, en su regreso a la isla de Itaca y allí, las peripecias que deberá sortear para recuperar su palacio y a su mujer Penélope.

El caudal de información que más allá de lo anecdótico, aportan estos poemas, es de una riqueza insuperable a fin de comprender la cultura helénica de ese tiempo y descubrir formas jurídicas arcaicas. "La religión y el ethos que florecieron en el siglo de la guerra de Troya han de constituir el antecedente necesario que nos permitirá comprender ...los más antiguos pensamientos sobre la justicia y las leyes, la paz y la comunidad política..."

La religión helénica en sus principios abarca y engloba tanto la moral como la política, era un politeísmo antropomórfico, sus numerosos dioses - representados con forma humana- intervienen directamente en las acciones de los hombres, estas divinidades dotadas de inteligencia y voluntad, tenían defectos y virtudes humanas, no les era ajeno lo pasional. Zeus, se impone en el panteón olímpico por su fuerza y su astucia, sin embargo su jurisdicción es limitada al territorio celestial, comparte esta primacía en la tierra junto a Poseidón (dios del mar) y Hades ( que gobierna lo subterráneo, lo infernal).

Kitto, destaca la importancia de estos poemas diciendo que son como la Biblia de los griegos ( cantados en la misma lengua, significan un vehículo de unión en la diversidad) constituyen el sustento moral de la educación griega. "Una cita de Homero era el modo natural de dirimir una cuestión de moral o de conducta."

Describen " una sociedad de reyes y nobles", hay riqueza, esplendor pero también, permanente guerra, luchar es la forma de mantenerse con vida.

Por esta razón, algunos autores sostienen que el ethos homérico o la areté: consiste en la fuerza o coraje erigidos como valor supremo, por cuanto la defensa de la propia vida es la suprema actividad . Esta opinión es refutada por el maestro Conrado Eggers Lan, quien sostiene que "virtud" es la palabra menos adecuada para traducir areté, "especialmente en la Grecia arcaica y clásica. La palabra virtud sólo está traduciendo una de las acepciones de la palabra areté, y no es justamente la función moral." Entre los múltiples significados que el diccionario otorga a la palabra a r h t h encontramos:" excelencia, mérito, perfección (de cuerpo o de espíritu ) inteligencia, pericia, fuerza, vigor, valor, bravura, nobleza de ánimo, alteza, generosidad, honor..." El tema es vasto y excede nuestro análisis, simplemente queda esbozada esta divergencia, preferimos, teniendo en cuenta la amplia gama de significaciones del término, traducir areté por excelencia, aplicable tanto al hombre como a las cosas. En este aspecto, al referirnos a lo humano, debe aludirse al paradigma griego de excelencia constituido por la belleza de cuerpo y alma y la bondad (c a l o V c a i a g a q o V ).

Ya dijimos que en los poemas homéricos, hay una concepción religiosa del mundo, regida por leyes éticas en virtud de un orden cósmico que dirigen de un modo inexorable la conducta de los hombres y de los dioses. Ley en este sentido, sería asimilable a: orden del mundo. Este esquema se encuentra representado por Themis, encargada de vigilar el orden cósmico, el respeto por las leyes, el cuidado de los dioses, la piedad filial, la fidelidad conyugal. De su unión con Zeus nace Díke, (una de las horas) que es la encargada de la justicia entre los hombres. Encontramos vagas referencias que luego fructificarán en el pensamiento posterior. En cierto modo, dice Eggers Lan "Thémis es una justicia que emana del ánax", es un concepto primitivo mientras que "Díke es la justicia de la polis.... es una justicia más impersonal".

Se desprende, de estas narraciones épicas, una noción de justicia retributiva, derivada de la actividad de los dioses que actúan premiando y castigando las acciones humanas. La misma guerra es considerada un castigo que acarrea ruina y destrucción.

Algunos autores sostienen que los poemas homéricos trasmiten un sentido trágico de la vida, precisamente a causa del estado de permanente guerra. Kitto se opone a esta afirmación sosteniendo que el hombre griego "amaba tanto la risa como la vida". Sin embargo, el obrar humano no es indiferente y trae aparejadas consecuencias buenas o malas. Los dioses griegos castigan sin piedad ni misericordia.

"El héroe demuestra su valor y obtiene en la muerte, su gloria," a pesar del dolor que ocasiona a sus deudos. A Aquiles, arquetipo del heroísmo homérico, se le ofrece "una vida larga y mediocre o la gloria y una muerte temprana".

El concepto de justicia propio de los poemas Homéricos, es de índole retributivo, refiere míticamente una justicia que castiga por sí o a través de la intervención humana. En tal sentido, Eva Cantarella puede rastrear en la obra de Homero formas primitivas de punición, principalmente pena de muerte, afirma la autora que "La Ilíada y la Odisea pueden considerarse como documentos históricos de pleno derecho". Entre los castigos que enumera se encuentran: el ahorcamiento, pena reservada exclusivamente para las mujeres en la interioridad de la casa (oicós), el suplicio del palo , recuerda a tal efecto el episodio de Melantio el cabrero , condenado por Ulises a ser atado a un palo y suspendido; tormento muy doloroso seguido de mutilaciones. La apotimpanismos , especie de crucifixión reservada a los ladrones o en general a aquellos malhechores que hubieran burlado la confianza. Con posterioridad, una vez dictadas las leyes, este castigo podía ir acompañado de pena accesoria: con el fin de aumentar la vergüenza se obligaba al condenado a usar el "vestido amarillo" y se lo paseaba por la ciudad.

También es posible encontrar en los poemas homéricos referencias a primitivas formas procesales, por ejemplo: la escena judicial del escudo de Aquiles. Para comprenderla es necesario aclarar que en el mundo descripto por esta épica, tratándose de una cultura de héroes, la venganza privada era deber social, una afrenta personal significaba el menoscabo al honor, (timé) y reclamaba una rápida reacción por parte del ofendido. La práctica social había limitado esta venganza privada: el ofendido podía aceptar una poine , un rescate, obteniendo pública satisfacción. La Gerusía o Consejo de los gerontes debía dirimir si el rescate había sido pagado o no. Esta es la escena que narra el canto XVIII de la Ilíada, la del escudo de Aquiles: " En el Agora se encuentra reunido el pueblo, surge una disputa entre dos hombres acerca de la compensación que debía pagarse por un homicidio: uno, exponiendo el caso pretende haberla pagado; el otro, niega haberla recibido. Ambos recurren al juez buscando una decisión, entonces tiene lugar el juicio". Los gerontes debían resolver si se había pagado o no el rescate, en caso afirmativo, la venganza debía cesar, de lo contrario quien no lo recibió quedaba en libertad de ejercer venganza, "quien había matado debía morir", el que mataba al homicida actuaba como un "agente socialmente autorizado"

Recuerda Foucault, en "La Verdad y las Formas Jurídicas", la disputa entre Antíloco y Menelao durante los juegos realizados para honrar la muerte de Patroclo, producida una irregularidad en la carrera Menelao se queja, la querella se plantea entre adversarios y los testigos no desempeñan ningún papel en el esclarecimiento de los hechos. Menelao desafía a Antíloco a jurar ante Zeus, Antíloco asume que cometió la falta antes de disgustar a Zeus. En este caso "la verdad no pasa por el testigo sino por una especie de juego...o desafío lanzado por un adversario al otro"

Lo jurídico, como hemos referido hasta ahora está representado por díke, pero no se agota en ella, debemos aludir además otro término cuya significación se irá desarrollando con posterioridad: nómos (n o m o V ), comúnmente traducido por ley o costumbre, cuya etimología alude al verbo némein (repartir - asignar), si bien en Homero no existe el vocablo nómos, si existe nomós ( del mismo verbo) dando una idea de propiedad.

II.- Hesíodo:

Situado históricamente en el siglo VIII a. c. fue autor de la "Teogonía", "Los trabajos y los días". Este poeta y campesino, natural de Beocia, reflexionó sobre la condición humana y divina, sabemos de su vida por sus propias obras, también transmitidas - como las de Homero - por tradición oral. Recordemos simplemente que la escritura griega data del siglo VI a. c., por lo tanto, recién entonces se pudieron escribir los poemas que, hasta ese momento eran conocidos por tradición oral. Por tal motivo, algunos autores sostienen que los libros antiguos son en realidad la obra de varios autores.

Hesíodo es el poeta de los tiempos de paz, su poesía elogia la vida cotidiana, ensalzando la importancia del trabajo. El ethos hesiódico versará sobre las virtudes de la vida social. Superado el estado de guerra propio de los poemas homéricos, se revalorizan la paz y la concordia social.

En "Los trabajos y los días" cuenta su historia personal: a la muerte del padre, es estafado por su hermano Perses que sobornando a los jueces se apodera de la herencia paterna. Haber padecido tal injusticia, es el punto de partida para reflexionar sobre la condición humana y divina. El poema está narrado a modo de sentencias tratando de demostrar a Perses que sus acciones no son indiferentes a los dioses.

Una sentencia de Herodoto es aplicable, según Jaeger a la sencillez de la obra de este poeta: "Grecia ha sido siempre un país pobre pero en ello funda su areté". Hesíodo encuentra un nexo entre justicia y trabajo "si la fuerza no engendra derechos, ningún hombre podrá vivir a expensas de otro y vivir con justicia es vivir trabajando". El trabajo es el modo honrado de vida, así entendida la labor cotidiana dignifica. En opinión de Jaeger, Hesíodo es "el profeta del derecho". Rodríguez Adrados sostiene por su parte que "la idea de justicia en Homero estaba más desligada de las estructuras tribales y tenía un carácter más general". El autor alaba la esperanza que despertaba " la idea de la existencia de un orden cósmico basado en un principio divino: Díke, hija de Zeus, encarna a la justicia cuando es agraviada castigando al culpable", "lo nuevo (frente a Homero) es la pasión que pone Hesíodo y el hecho que esta justicia sea concebida en defensa del pueblo, al cual pertenece el poeta, frente a los nobles".

Hesíodo no es pesimista, mientras Zeus dio a las bestias la ley de devorarse entre sí (Bía), a los hombres les obsequió un bien preciado: la justicia. En palabras de Rodríguez Adrados "esto equivale a considerar la justicia como la verdadera areté y atribuirla a la humanidad en general, opuesta así a las bestias. Es un giro de 180 grados respecto de la moral agonal y clasista" narrada por Homero cuyo ideal caballeresco es muy distante de la vida campesina, "las armas del campesino son sus instrumentos de labranza, el escenario de sus luchas es la tierra..."

"Frente a la justicia, la fuerza, la decisión arbitraria, significa una actitud inmoral, propia de las bestias, no de los hombres", el menos poderoso participa de esta posibilidad. Así entendido, el aporte de Hesíodo "puede resumirse en dos palabras: Justicia y Trabajo". Aún cuando el trabajo es considerado un castigo, se torna necesario para alcanzar la Areté.

La justicia, como pauta de convivencia social producirá orden y paz, "luego vendrá la necesidad de publicar estas normas, lo que se realizará en los leyes de Dracón y luego en Solón"

En la Teogonía, Hesíodo, nos habla de tres divinidades (Las Horas), hijas de Zeus y de Themis: Orden (Eunomía), Justicia (Díke) y Paz (Eirene o Irene). Constituirán valores fundamentales para la vida social ya que intervienen premiando y castigando las acciones de los hombres.

Cierto es que el poeta permanece ligado a una concepción mítica, puesto que recurre a la personificación de lo que en realidad serían valores esenciales para la vida en sociedad. Sin embargo, estos valores se revelan propiamente humanos, entre los animales es suficiente la fuerza, impera la ley del más fuerte, entre los hombres, en cambio, son esenciales el orden, la justicia y la paz.

Por lo demás Díke, Eirene y Eunomía participan activamente, ninguna acción humana les es indiferente. Hesíodo cuenta en los Trabajos y los Días, que el hombre que trabaja en favor de la justicia recibirá su premio de la diosa Díke. Castigo y recompensa se obtienen en vida: "Vestida de tinieblas recorre llorando ( D i k h ) las ciudades y las moradas de los pueblos, llevando la desdicha a los hombres que la han ahuyentado y no han juzgado equitativamente".

El hombre griego cree firmemente en la intervención de los dioses en el destino humano. A fin de designar esta participación, se usan dos palabras: t u c h refiere el destino o azar ( lo impredecible) y lo que a cada uno correspondía de ese azar se denomina moira (m o i r a ). No es posible escapar a la moira, a lo que cada uno tiene que vivir. Cualquier violación que se opere al orden del mundo es severamente castigada, los dioses griegos desconocen la misericordia.

Del pensamiento de Hesíodo se desprende que la Justicia :

  • es un valor propiamente humano (a diferencia de los animales regido por Bía)
  • es de origen divino
  • es un valor supremo
  • es indispensable para la vida: "la paz es consecuencia de la justicia" y en la raíz de toda discordia, hay siempre una injusticia".

 


Balance:

No hay en el período arcaico una conceptualización abstracta de la justicia o del derecho, el pensamiento está aún ligado al mito. La filosofía recién hará su aparición en el siglo VI a.c., produciéndose el paso del mito al logos, hecho de capital importancia para la historia de la humanidad, los filósofos cumplirán la tarea de definir y clarificar los conceptos jurídicos básicos, sin resignar la herencia de los poetas, para ellos la justicia era simplemente una divinidad encargada de la retribución o castigo a fin de conservar el orden, ligada a la vida social y al trabajo.

La cultura más grande de todos los tiempos aún debía crecer...

 

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