IV JORNADAS DE EDUCACIÓN A DISTANCIA MERCOSUR/SUL 2000
"EDUCACIÓN A DISTANCIA: CALIDAD, EQUIDAD Y DESARROLLO"
BUENOS AIRES, 21, 22, 23 Y 24 DE JUNIO DE 2000

 

 
   

LA SALUD: UN TEMA DE LA AGENDA DE LA EDUCACIÓN A DISTANCIA DEL NUEVO MILENIO

 Patricia Viviana Pichl
 Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco-Argentina.
Flavio Castro
Universidad de Brasilia-Brasil

 En los numerosos encuentros de la modalidad se reconoce a la educación a distancia como un lugar privilegiado para la formación continua, la actualización o el perfeccionamiento profesional. Desde esta perspectiva se inscribe este escrito que abarca proyectos de tres universidades públicas –Universidad de Buenos Aires, Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y Universidad de Brasilia- de dos países integrantes del Mercosur/sul–Argentina y Brasil-.

Las experiencias que sustentan este escrito están desarrolladas en el campo de la salud (Programa de Posgrado en Cirugía y Traumatología Bucomaxilofacial realizado en convenio cooperativo entre la Facultad de Odontología de la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y el Curso de Prevención al uso indebido de drogas. Diga si a la vida de la Universidad de Brasilia)

Ambas experiencias nos han mostrado que la universidad sigue funcionando como uno de los espacios para la reflexión y la construcción de conocimiento. Al mismo tiempo, se ve que para la construcción de estos programas y sus prácticas de la enseñanza se necesitó contar con profesionales preocupados por la actualización en los temas de su campo así como en la comprensión de los alumnos.

Podríamos decir entonces que, desde este marco, es desde donde se intentó dar respuesta al desafío constante de la democratización de la enseñanza basada en principios solidarios y cooperativos para la construcción del conocimiento que recuperaron el igual valor académico de la oferta de formación de modalidad a distancia y presencial.

A continuación se presentarán una serie de reflexiones que surgieron del intercambio de dos experiencias en la modalidad, ubicadas geográficamente a miles de kilómetros de distancia y con destinatarios diferentes. Los puntos de unión que existen son dos: por un lado, el interés por la enseñanza y el aprendizaje en la modalidad en propuestas implementadas por universidad públicas y, por el otro, el pensar que en el “desarrollo” del campo de la salud la educación a distancia tiene altas posibilidades.

La agenda de la educación superior en los noventa a la espera del nuevo milenio

Las estructuras de escolarización y de enseñanza latinoamericanas se establecieron en otros tiempos y con otros fines. Al mismo tiempo no podemos olvidar que vivimos en una época en donde es preciso establecer delicados equilibrios tanto dentro como fuera de la escuela. Muchos autores coinciden en que, en el centro de esta situación, está la globalización de la actividad económica, las relaciones políticas, la información, las comunicaciones y la tecnología.

Según Hargreaves (1998) en la actualidad la enseñanza se encuentra con paradojas tales como una educación integrada pero diversificada, local y global, autónoma pero sujeta, que anhela el cambio pero que también necesita –imperiosamente- cotinuidad y “estabilidad”. A estas podemos agregar las propias del trabajo en el nivel superior caracterizado históricamente como la conjunción de las funciones de docencia, investigación y extensión –o servicio-.

El trabajo de los docentes del nivel se define por la enseñanza y la investigación. Sin embargo, sabemos que este tipo de relación queda muchas veces –generalmente la mayoría de ellas- subsumida por la docencia, que poco espacio deja  para el desarrollo de la investigación.

No deberíamos perder de vista aquí que esto se ha constituido en un problema de matriz histórica. Por ejemplo, la universidad argentina es heredera de la española y de la francesa que fomentaban modelos altamente profesionalistas en donde la investigación quedó relegada y en manos de instituciones consideradas de menor jerarquía. La Reforma del 18 dio un viraje  a esta situación propiciando algunos cambios y la revisión de actitudes que a través del tiempo permitieron reflexionar críticamente acerca del sentido de la universidad como institución social.

En las puertas del 2000, los cambios que se están produciendo a escala mundial global -están obligando a los países a adecuarse y adecuar las instituciones y sus modos de funcionamiento a los nuevos escenarios que se configuran. En esta etapa, la universidad tiene ante sí el planteo de una encrucijada: si erigirse como una institución de y con valor para la sociedad por su tarea de producción y reflexión acerca del conocimiento, entre otros, o si se resigna a quedarse como está. Esto significaría morir poco a poco y llegar a desaparecer –tal vez no completamente, aunque si con el formato histórico actual-.

Es importante aquí no olvidar que el estado actual de las  universidades latinoamericanas es el producto de una serie de opciones y no opciones que se han ido realizando a lo largo de los tiempos. Algunas agencias internacionales han realizado muchas opciones, de antemano, para la educación superior. Analicemos brevemente algunas de ellas.

En la década del 80, cuando el Banco Mundial  ya había iniciado su “cuidadosa” intervención en la educación superior latinoamericana, se plantearon las primeras líneas políticas para los procesos de achicamiento y ajuste de recursos en las universidades públicas que en la actualidad han llevado a plantear un sistema de educación superior con ofertas diferenciadas y estratificadas. De esta manera el Banco Mundial  planteó, para los 90, la necesidad de reformas académicas y administrativas como un medio para disminuir los costos por estudiante.

Durante 1993 y 1994, el Banco  Mundial  centró su atención en la educación superior diciendo que “las instituciones de educación superior tienen una responsabilidad básica en el equipamiento de los individuos con conocimientos avanzados, requeridos para  las posiciones de responsabilidad en el gobierno, los negocios y las profesiones” (Banco  Mundial; 1994).

Al mismo tiempo, consideró que la crisis de la educación superior se debe a que el financiamiento es fundamentalmente gubernamental. Por esto “el mejoramiento de la calidad y expansión en las inscripciones en educación superior debe ser lograda con un mínimo o con ningún incremento en los gastos públicos” (Banco Mundial; 1994).

A esto se une un diagnóstico que habla de masificación; facilidades físicas deterioradas; ausencia de recursos para gastos no reembolsables; aumento del desempleo de los graduados a causa del crecimiento de la matrícula y no de la falta de generación de nuevos puestos de trabajo; caída de los estándares académicos por políticas de crecimiento de las inscripciones insostenibles físicamente; y bajas tasas de estudiantes por personal docente, alta deserción estudiantil, repeticiones en los cursos y amplios gastos no educativos1.

De aquí  surgen las estrategias que el Banco Mundial  propone a los países en vías de desarrollo para la reforma de la educación superior, que dicen: “ enfrentar la gran diferenciación de instituciones, incluyendo el desarrollo de instituciones privadas;  incentivar a las instituciones públicas para diversificar recursos de financiamiento, incluyendo  costo compartido con los estudiantes y relaciones financieras con el gobierno;  redefinir el rol del gobierno en educación superior;  introducir políticas explícitamente diseñadas para dar prioridad a los objetivos de calidad y equidad” (Banco Mundial; 1994).

Hasta acá la agenda de la educación superior parece estar delineada por las políticas del Banco Mundial.  Pero además quedan algunos interrogantes, tales como: ¿en manos de quién queda la “programación” de la agenda de las universidades nacionales?, ¿de sus propios protagonistas o de agentes externos tales como financistas y gobiernos?, ¿están todavía a tiempo las universidades nacionales para acometer la tarea de racionalización, reorganización y perfeccionamiento de la calidad de su oferta educativa, combinando la demanda crítica con la construcción institucional?, ¿podemos olvidarnos de que la educación es uno de los fundamentos de la libertad: derecho inalienable del ciudadano y patrimonio colectivo de la sociedad, que no es reducible a un simple cálculo económico?.

Haber hecho este recorrido nos permitirá, ahora, puntear los temas de la agenda universitaria de los 90, que han sido incorporados al debate acerca del sistema educativo universitario latinoamericano. Estos son:

·         Funcionamiento del gobierno de las universidades: en este ítem se incluyen  la articulación entre lo universitario y lo no universitario, lo público y lo privado, creándose una nueva arquitectura educativa, y  el establecimiento de que las universidades acreditan la formación recibida y habilitan para el ejercicio profesional, a través de títulos y grados que expiden.

Toda esta situación lleva a una redefinición de las relaciones entre el Estado y la universidad, estableciendo “un nuevo contrato” en donde se reajusten las modalidades de conducción y coordinación, entre otras.

·        Redefinición del concepto de autonomía: el concepto de autonomía se instaló América Latina  desde la Reforma de 1918, entendiéndose que esta implicaba una universidad independiente de la injerencia del poder político.

·        Calidad y evaluación: este ítem incluye la definición de  criterios de calidad desde parámetros de eficiencia y competitividad, que muchas de las universidades no comparten; y  la creación de organismos oficiales que tienen como función la evaluación externa en forma periódica de las universidades y la acreditación de las carreras.

La realización de evaluaciones externas e internas supondría de una relación de cooperación entre el Estado y las universidades, y no de enfrentamiento como ha venido sucediendo hasta el momento.

·        Órganos de control:  se centraliza el control en el funcionamiento del sistema universitario y se descentraliza económicamente, esto limita el principio de autonomía universitaria. Al mismo tiempo  se crean nuevos órganos que cumplirán diferentes tareas: fijar la política, fiscalizar, evaluar y asesorar a las universidades.

·        Regímenes laboral docente y económico financiero: la política de financiamiento se caracteriza por la escasez de recursos del Tesoro Público.

·        Formación de una nueva generación de académicos.  

Lo visto hasta ahora nos lleva a elaborar el argumento desarrollado aquí: nos encontramos en la región latinoamericana frente a la imperiosa necesidad de cambiar nuestra forma de concebir la organización de la enseñanza superior y sus relaciones con la sociedad y el Estado.

Pero, ¿cuáles son entonces, los principales asuntos que se hallan en debate hoy en día en América Latina respecto de los cuales se manifiesta esta tendencia a cambios y readaptaciones en la educación superior?, ¿por qué puede decirse que la estructura tradicional de relaciones entre la enseñanza superior y el estado ha entrado en crisis en América Latina?

Entonces, pareciera que la base para una solución alternativa sería generar un nuevo contrato social entre el estado y la educación superior, en donde se sustituya  la débil relación de poder de control administrativo por una relación de evaluación y se sustituya la relación basada en el compromiso estatal de proporcionar aportes automáticos de recursos a las instituciones por una relación más diferenciada y compleja donde las instituciones diversifican sus fuentes de ingreso y el estado maneja las suyas en función de objetivos y metas convenidos. De esta manera se cambiaría el contexto en el cual operan las instituciones de educación superior, elevarían su calidad, mejorarían su desempeño e introducirían  innovaciones en función de la satisfacción de demandas y necesidades de desarrollo de cada país y la región.

Así como se pueden observar los cambios en la política universitaria latinoamericana están inmersos en la problemática de las propuestas neoconservadoras de recomposición de la economía y de la sociedad. Esto también ocurre en el área de la salud.

Algunos temas de la agenda de salud en Argentina y Brasil

La salud en la actualidad no sólo es un derecho fundamental de las personas, sino que a la vez es un elemento valioso de los países, que no pueden dejar de comprometerse en el mejoramiento de los servicios de salud.

Podemos decir que, en los últimos tiempos, en América Latina y en particular en nuestro país, se han producido cambios en las políticas educativas y de salud. Estos cambios están asociados a la implantación de programas de ajuste a través de créditos externos y sin leyes de financiación, así como a la generación de diferentes formas nacionales de evaluación de la calidad de tipo centralizado, asociada a la desprofesionalización de las diferentes tareas que los profesionales llevan a cabo.

Por otro lado, sabemos que tanto la salud como la educación no sólo son un derecho fundamental de las personas, sino que también se constituyen en un elemento valioso para el desarrollo y economías de los países. En los últimos tiempos se han producido cambios en las necesidades y demandas de servicios de salud como consecuencia de la alteración de las distintas estructuras demográficas y epidemiológicas, de las innovaciones producidas por la investigación biomédica y de la investigación aplicada a los sistemas de salud. Al mismo tiempo, se han erradicado algunas enfermedades y han aparecido nuevas patologías que generan nuevos perfiles vinculados con los cambios en las condiciones de las familias, la comunidad y el lugar de trabajo.

Teniendo en cuenta esto es que creemos que la inversión en educación del personal de salud y de los particulares es esencial y justificada para el mejoramiento de la calidad de vida de la población.

Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (1998), en Argentina, el número de graduados en ciencias médicas descendió entre 1980 y 1990, pasando de más de cinco mil egresos por año a tres mil egresos en 1990, manteniéndose hasta 1998 alrededor de esta cifra. Durante los años 80, los egresos en las carreras de odontología y enfermería se han mantenido estables. En el primer caso se observaron alrededor de mil egresos anuales con tendencia al incremento en la matrícula. Al mismo tiempo, se sabe que la formación en salud pública y administración en salud se realiza en una amplia gama de instituciones. Mientras que en Brasil el número de médicos por cada 10.000 habitantes se mantiene estable.

Con respecto al financiamiento y gasto en salud, en Argentina, en 1994 el gasto total en salud per cápita fue de USD 810, representando el 9,8% del producto bruto interno. En 1995, la distribución porcentual del gasto público en salud fue: Nación 4,8%; ANSSAL, 2,6%; el Instituto Nacional de Servicios Sociales para jubilados y pensionados, 22,6%; transferencias de la nación a las provincias, 0,8%; provincias y municipalidades, 36,1%; obras sociales nacionales, 20,9%; y obras sociales provinciales, 12,2%. Mientras que en Brasil el gasto público per cápita en salud aumentó de USD 92,23 en 1987 a un total estimado en USD 125 en 1997, representando en 1995 el 4,35% del producto bruto interno.

En ambos países, a partir de la década del 90, se comenzó con una reforma en el sector de la salud, coincidente con la reforma del estado. En este momento, comienzan a circular en el campo de la salud una serie de palabras-concepto, tales como equidad, efectividad, calidad, eficiencia, sostenibilidad, participación y evaluación.

Tema de Agenda:  las propuestas en salud

En el campo de la educación a distancia se plantean hoy nuevos desafíos. Uno de ellos es la relación de la modalidad con el campo de la salud 2. Históricamente se la “ha utilizado” en instancias de formación de grado y de posgrado, así como de extensión-servicio; de capacitación y de perfeccionamiento En algunos casos se decide recurrir institucionalmente a esta modalidad debido a la gran matriculación de interesados en la temática, tal es el caso de la Universidad de Brasilia, con treinta mil alumnos en el Curso de extensión titulado “Prevención en el uso indebido de drogas. Diga sí a la vida”;  y en otros a la dispersión geográfica de los destinatarios como en el Programa de Posgrado en Cirugía y Traumatología Bucomaxilofacial de la Universidad Nacional de la Patagonia y la Facultad de Odontología de la Universidad de Buenos Aires-.

En ambos casos, estas casas de altos estudios, están inmersas en la realidad latinoamericana, con contextos, al mismo tiempo, similares y diversos. En el caso de la Universidad de Brasilia el Sistema de Educación a Distancia se genera a partir de la década de 1960, intentando replicar los modelos desarrollados hasta el momento, pero también generando propuestas diferentes a las tradicionales de la universidad presencial. Mientras que el Sistema de Educación a Distancia de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y las experiencias de la Facultad de Odontología de la Universidad de Buenos Aires comenzaron en la década de 1980, con la apertura democrática de Argentina.

Veamos, a continuación, algunas apreciaciones conceptuales, derivadas del análisis efectuado a ambas propuestas de enseñanza, realizadas en el campo de la salud en el contexto latinoamericano.

1.- Actualmente, ¿cuáles son las causas de “padecimiento” en las diferentes regiones de Latinoamerica? Pregunta difícil de contestar, pero a una conclusión llegamos fácilmente: tanto para pobres como para ricos los virus y bacterias, así como la violencia y la criminalidad, los accidentes, la angustia, la depresión, el stress, el deterioro ambiental, las intoxicaciones, las drogas –lícitas e ilícitas-, el sedentarismo, la alimentación y los comportamientos de riesgo, atacan por igual. Así es como el concepto de salud se ha ampliado e intenta  aproximarse cada vez  más al concepto de calidad de vida.

La formación de personas en el área de salud, en este caso en particular para abordar temáticas referidas a las drogas y a la cirugía y traumatología bucomaxilofacial ha estado pensada como permanente, con carácter integrador,  que debe contar con la participación continua de toda la sociedad. De esta manera  se trata de no trabajar en la adquisición individual de saberes sino en una adquisición compartida. Esto nos llevaría a pensar en una población o un país que progresa en materia de salud, economizando procesos cognitivos de los sujetos involucrados, además de economizando recursos.

Así,  las profesiones del área de la salud no se verán como aplicativas y tecnológicas, sino que necesitarán de la investigación de la realidad concreta a fin de establecer modelos de servicios que se prueben útiles y que sean congruentes con el contexto social. Esto llevaría a modificar  la práctica profesional individual por el trabajo en equipo, y la realización de otro tipo de práctica que implique la desmonopolización de las acciones de la salud.

2.- A partir de la aparición de la primera Universidad Abierta (Open University en Inglaterra), en la década del ´60, esta propuesta se extendió a los cinco continentes. En la actualidad, constituye una modalidad que permite organizar proyectos educativos de acuerdo a las necesidades de grupos poblacionales diversos.

El rasgo esencial de la educación abierta es la ruptura con las  notas de presencialidad y de recinto. Esta ruptura genera un espacio para la resignificación de algunos aspectos que hacen al aprendizaje en la modalidad.

En función de ello se trata de evitar la generación de un estereotipo en la relación alumno-material.docente, procurando revalorizar cada encuentro de estudio (individual, pequeños grupos y tutorías presenciales, telefónicas y postales).

En cada propuesta se programaon estilos de relación docente-alumno, teniendo en cuenta la situación socio-histórico particular y las características lógicas del campo disciplinar a abordar, recuperando lo mejor del encuentro entre docente-alumno y los pares entre sí.

Aquí debemos señalar qué entendemos por aprendizaje en el marco de la modalidad a distancia. Partimos de la idea que el aprendizajes es idiosincrásico. “Aprender, en más de una oportunidad, es volver a aprender algo viejo, pero de manera diferente. Aprender lo aprendido en una nueva dimensión, en una nueva perspectiva. Aprender es construir un objeto diferente de nosotros y que se construye cuando somos conscientes de que lo estamos construyendo. Aprendemos muchas veces, cuando encontramos una propuesta ya aprendida, una contradicción o una paradoja que obliga a reconsiderar todo lo que ya sabíamos. Implica, en otras oportunidades, simplemente lograr una nueva inclusión en clases. Es decir aquello ya clasificado, puede volver a clasificarse mediante un proceso de mayor nivel de especificidad” (Litwin; 1991).

Todos los aprendizajes para que sean aprendizajes, son autónomos. Lo que los sujetos vivencian de diferente entre el sistema presencial y la modalidad a distancia es la propuesta didáctica o propuesta de enseñanza.

El alumno del sistema presencial y el de la modalidad a distancia realizan tareas similares de estudio y de reflexión. Pero comenzamos a notar una diferencia en cuanto a la posibilidad que el docente tiene de orientar y reorientar los procesos de construcción del objeto de conocimiento. Por esto, las propuestas didácticas que se generan para esta modalidad deben ser adecuadas al objeto de enseñanza y aprendizaje y a las circunstancias particulares de cada uno de ellos.

La investigación evaluativa se ha constituído en un eje vertebrador de las propuestas de educación a distancia para atender no sólo sus orígenes, sino también sus necesidades, procesos, producciones y resultados. Aquí la psicología cognitiva, las teorías de la comunicación y los nuevos desarrollos tecnológicos han aportado material suficiente a la   educación a distancia. Podríamos decir que la educación a distancia se ha transformado en la actualidad en deudora de estos campos de conocimiento.

Otra de las características importantes de esta modalidad es su potencialidad proyectiva, potencialidad que es preciso desarrollar sin olvidar que cada propuesta educativa debe estar comprometida con el proceso de democratización de la enseñanza, tratando desde sus orígenes de hacerse responsable del aprendizaje de los alumnos, buscando incrementar la calidad de la enseñanza y por ende la del aprendizaje, favoreciendo los estilos más diversos de vínculos y de propuesta didáctica acordes con las necesidades que los propósitos educativos –enmarcados en los campos disciplinares- planteen.

 Si tuviéramos que buscar una característica propia de la educación a distancia y altamente identificadora, diríamos que es una modalidad que se reconoce como creadora de  espacios de mediatización  destinados a generar, promover e implementar situaciones en las que los alumnos aprendan, en los que no interesa la asistencia regular a clases sino que el docente enseñe y los alumnos aprendan en situaciones no convencionales, en espacios y en tiempos que no son compartidos.

3.- El contexto de la enseñanza universitaria latinoamericana – que ya fuera descripto- nos lleva a pensar en el reto que tienen los currícula. Siguiendo a De Alba (1991) podemos decir que se destacan por la ausencia de una utopía social, la crisis ambiental y la amenaza nuclear como situaciones límite, la pérdida de sentido o el problema de la indiferencia que caracteriza a  las sociedades contemporáneas, la pervivencia de la pobreza,  el impacto de la tercera revolución industrial, las nuevas formas de comunicación, las luchas de liberación nacional, las luchas de las minorías étnicas en las naciones y la muerte del socialismo real. Aparecen nuevas formas de marginación social, mientras se redefinen los límites de lo público y lo privado, lo urbano y lo rural, y se acrecienta la brecha entre riqueza y pobreza.

Al mismo tiempo, la globalización se destaca en las sociedades de fin y principio de siglo, aunque no signifique homogeneización.

Por otro lado, el conocimiento aparece disperso y fragmentado, hay exceso y saturación de información, se renuevan los interrogantes acerca de cómo generar propuestas didácticas que favorezcan modos cualitativamente diferentes de construcción del conocimiento, y genuinos desde la experticia disciplinar. Mientras tanto el síndrome del conocimiento ataca a nuestras sociedades y a los sistemas educativos.

Aquí surge la pregunta acerca de cuál es el soporte tecnológico más adecuado ante esta situación. Una respuesta rápida, y no por ello impensada, sería que el soporte tecnológico que se elija debe, necesariamente, estar integrado en los modos en los que el conocimiento se produce. Al decir de Maggio (1998) “ello implica desplazar la preocupación por impactar en el aprendizaje en términos de resultados para recuperar, desde las prácticas de la enseñanza, el impacto que las nuevas tecnologías de la información y la comunicación ya han tenido y tienen sobre los modos en los que construyen conocimiento los docentes, los investigadores y los propios alumnos, como modo de promover formas de comprensión más genuinas. En este sentido afirmamos que, en la actualidad, la no inclusión de nuevas tecnologías, ya sea como referencia o como aspecto sustantivo de la enseñanza podría estar favoreciendo versiones simplificadas o banalizadas del campo disciplinar.”

En síntesis, podríamos decir que sumarse y adaptarse a las nuevas tecnologías y a sus continuos desarrollos implica poder identificar y desplegar variadas actividades cognitivas, muchas veces nuevas, en tanto las tecnologías son herramientas. “La colaboración que prestan permite a los estudiantes trascender la idea de eficiencia, en tanto implica menos tiempo y menos esfuerzo, pero además posibilita nuevas relaciones con el conocimiento en el marco de las mediaciones con los contextos culturales” (Litwin; 2000). 

4.- Una primera conclusión nos podría llevar a pensar en que estos proyectos basados en la modalidad de educación a distancia están dirigidos a una población adulta variada –titulados y no titulados- permitiendo resolver de esta manera los múltiples intereses convocantes. Tratando de dar respuesta a  los intereses que se generan. Por consiguiente, podemos decir que son propuestas flexibles, que permiten cambios en las orientaciones, técnicas y estrategias sugeridas. Por otro lado están atentas a los cambios en las orientaciones laborales, atento a los intereses de la producción y de los desafíos científicos y tecnológicos.

Como dijimos anteriormente, la educación a distancia tiene entre sus supuestos la democratización  de la oferta; por consiguiente se transforma en una opción válida para la población dispersa en los territorios latinoamericanos, que al mismo tiempo tiene un fuerte y fundamental compromiso con el país o la región y con la educación pública.

La modalidad de educación a distancia en estas propuestas para la salud  privilegió más que la reducción de costos, la producción de buenos materiales para el estudio, la fluidez en la comunicación con los docentes para favorecer los procesos comprensivos y el intercambio entre pares a fin de alentar la prosecución de los estudios. En estos casos, se ve un  profundo sentido democratizador, por los alcances en torno de la matrícula y por la atención brindada a la satisfacción de las necesidades de los destinatarios y de las regiones.

5.-. Las propuestas en salud de estas casas de estudios se sustentaron en soportes diversos. Páginas web y módulos conviven en la realidad de cada propuesta. También conviven los contenidos y las actividades que buscan generar buenos aprendizajes.

También confluyen la figura de un orientador de los procesos de los estudiantes. Éste ha recibido diversos nombres. Nosotros lo nombramos como tutor. “La tarea de los tutores desde la perspectiva del aprendizaje de los estudiantes consiste en orientar y reorientar los procesos de comprensión y de transferencia” (Litwin; 2000).

Todo esto nos lleva a pensar en que en la educación a distancia existen lugares de encuentro, que tratan de evitar el aislamiento del alumno, al mismo tiempo que enseñar a valorar la solidaridad, la participación y la cooperación.

Para concluir, creemos oportuno retomar a Litwin (2000)  cuando dice “ necesitamos que en el futuro la educación a distancia se piense como parte de las políticas instauradas para paliar  las desigualdades y no como instrumento para ahondarlas”.  Este es el problema que nos debe interesar abordar. Al mismo tiempo es un desafío que nos queda por delante.

A los que siguen enseñando produciendo señas
y para los que aprenden prendiéndose a ellas.

- BANCO MUNDIAL (1994), La Educación _Superior en América Latina. Cuestiones sobre eficiencia y equidad. Washington .

- CASTRO, F. (1999), “Educação via Rede: evolução da EAD ou novo modelo de ensino aprendizagem?” en Revista Participação. Brasília-DF Universidade de Brasília /Decanato de Extensão.

- DE ALBA, A. (1991), Currículum: crisis, mito y perspectivas ,  México, C ESU UNAM.

- HARGREAVES, A.(1998), Profesorado, cultura y postmodernidad. (Cambian los tiempos, cambia el profesorado).  Madrid,  Morata.

- ITURRIOZ, G., PICHL, P. y FERRERÍA, J. (1999), “Una experiencia cooperativa de actualización académica: evaluación de la implementación desde una perspectiva estratégica” en  Anales III Jornadas de Educación a distancia Mercosur/sul, Chile.

- LITWIN, E. (1991), La educación a distancia. Deseos y realidades. OEA.

- LITWIN, E. (2000), La educación a distancia. Temas para el debate en una nueva agenda educativa.  Buenos Aires, Amorrortu.

- MAGGIO, M. (1998), “Las nuevas tecnologías en las prácticas de la enseñanza universitaria y en la modalidad educación a distancia” ponencia presentada en el III Seminario Internacional de Educación a Distancia “Acerca de la distancia”, RUEDA-Universidad Nacional de Córdoba.

- ORGANIZACIÓN PANAMERICANA DE LA SALUD (1998),  “Perfil de  los sistema de servicios de salud”.

- PAVIGLIANITI y Otros ( 1996), Recomposición neconservadora. Lugar afectado: la universidad., Buenos Aires, Miño y Dávila.

- PICHL, P. (1997), “La agenda y el Estatuto”. Maestría en Didáctica, Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires.

- PICHL, P. y FERRERÍA,J. (1998), “La cooperación como alternativa. El caso del Programa de Posgrado en Cirugía y Traumatología Bucomaxilofacial” en   Anales II Jornadas de Educación a distancia Mercosur/sul, Brasil.

-         UNESCO (1997), “Informe a la UNESCO  de la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI”. MEC, Brasilia.

Notas:
1  Basado en Paviglianitti y Otros; 1996.
2 Cabe aclarar que no se planteará cada proyecto y/o programa en particular. Se sugiere recurrir a los Anales de las II y III Jornadas de Educación a Distancia Mercosur/sul (1998 y 1999).

 
         

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