Primeras Jornadas Internacionales de Ética  "No matarás"
Facultad de Filosofía, Historia y Letras - Universidad del Salvador
Buenos Aires, 17, 18 y 19 de mayo del 2000

 

EL APRENDIZAJE DE LA TOLERANCIA DESDE LA PRÁCTICA DE LA TOLERANCIA

Miriam Costas

Introducción

¿Qué es la tolerancia?
“Tolerancia es la consecuencia necesaria de la comprensión de que somos personas falibles:
equivocarse es humano y todos nosotros cometemos continuos errores . Por lo tanto,
  dejémonos perdonar unos a otros nuestras necedades.
Esta es la ley fundamental del   derecho natural.”

                                Voltaire

  ... Según Popper, Voltaire apela aquí a nuestra honradez intelectual: debemos reconocer nuestros errores, nuestra falibilidad, nuestra ignorancia...”  (1)  

   Mi modesta intención en este trabajo consiste, simplemente, en compartir algunas experiencias didácticas que, considero, ponen en práctica el ejercicio de la tolerancia. (Tal vez, no sea este uno de los temas  de la agenda didáctica, pero quizás  sea uno de los pilares de muchos otros más tratados como la comunicación en el aula.)

 Cabe aclarar que la propuesta es: “el aprendizaje a partir de la acción”, donde los alumnos van encontrando el sentido de la experiencia desde la praxis misma. La posibilidad de aprender  a partir de tener en cuenta los distintos perfiles es la condición para que de esa interacción devenga el conocimiento.

 Estamos hablando, en general, de alumnos en su primer año de universidad. Provienen de escuelas medias de características muy disímiles, de medios sociales y culturales heterógéneos, y llegan a un espacio desconocido donde se enfrentan con situaciones permanentemente nuevas que no dejan de vivenciarse como amenazadoras. A estos alumnos, se les va a proponer que aprendan a partir de tener en cuenta la diversidad de perfiles humanos como condición para que de esa interacción derive el conocimiento. (No es poco este pedido en tal contexto.)

   Bien, ¿Cómo se produce el aprendizaje de la tolerancia? ¿Cómo se enseña la tolerancia?     ¿Tiene un espacio en la currícula?

Tal vez, la pregunta fundamental que nos permita diseñar nuestro propio modelo didáctico (o, por lo menos, de la que yo he partido), es: ¿Cuáles son las consecuencias morales del acto de enseñar?

Cada docente protagoniza el acto de enseñar desde su historia personal, desde sus posibilidades y desde sus limitaciones: desde su mirada personal; lo indiscutible es que cada docente, al protagonizar el acto de enseñar transmite valores. El conocimiento científico o la matemática no tienen una dimensión moral; esta se expresa en la conducta del que transmite el contenido: “Nosotros, los docentes”.

¿Cómo?: (Sin intención de decirle a nadie qué es lo que debe hacer y solo desde la autocrítica reflexionaré sobre algunas conductas cotidianas en las que, según creo, los docentes transmitimos valores)     Por ejemplo:  “ En nuestra actitud ante la duda del alumno, en el cumplimiento de los horarios de clase, en el entusiasmo que sentimos al compartir el conocimiento, en respetarnos y hacernos respetar, en tener en cuenta cuestiones elementales, como dictar el cronograma el primer día de clase y llevarlo adelante, en no subestimar a nuestros alumnos y caer en el facilismo. En la reelaboración constante de nuestras clases para pulir errores y permitirnos adaptarlas a las necesidades de los distintos grupos, en el hacernos tiempo para sentarnos con nuestros alumnos fuera de la clase para hablar de temas que no puedan desarrollarse en el aula.

Todo esto no es, como sabemos, ni más ni menos que enseñar con el ejemplo; y para ello, no necesitamos ser los mejores docentes; precisamos, simplemente, ser tolerantes con nosotros mismos para poder aprender de nuestros errores.

Y de esto se trata, del valor de la tolerancia, del valor de la acción educativa, así en el contenido como en la práctica que llevó a su adquisición; clases en las que docentes y alumnos propician la generación de la comprensión  tanto de los contenidos como de la condición humana misma .

La práctica del taller, entonces, deja de ser simplemente una cuestión instrumental para pasar a ser una acción comprometida, una actividad guiada por valores, una actividad ética en sí misma. Por lo tanto, la elección de los contenidos, los medios y las estrategias educativas por parte del docente estarán guiadas por criterios que permitan diferenciar entre educar y capacitar.

El objetivo parece estar claro; ya sabemos qué es lo que queremos lograr; también, hemos sugerido algún cómo, pero me gustaría poder compartir con ustedes algunos ejemplos concretos de cómo estas cuestiones se pueden hacer prácticas y, también, algunos resultados.

Desarrollo

Nos preguntamos, entonces, ¿en qué consiste el proceso? Podemos dividirlo en distintos momentos:

Objetivo

Lograr la comprensión y elaboración de los contenidos disciplinares a partir de la articulación de los procedimentales en el marco de los contenidos actitudinales a partir de:

  a) Contribuir a la formación de una actitud reflexiva que permita la transferencia de lo aprendido como resultado de haber hallado sentido al acto de conocer.

  b) Facilitar un mayor grado de integración que promueva el compromiso y el abandono de la indiferencia.

  c) Contribuir a afianzar el modelo educativo de igualdad .

Descripción del proceso

1er. Momento: Evaluación Diagnóstica: encuesta (cuali-cuantitativa) orientada a determinar : estudios cursados, establecimiento donde los cursó, motivo de elección de la carrera, horas dedicadas habitualmente al estudio, si trabaja o no. (Se realiza a través de un cuestionario confeccionado por el docente. Esta información será procesada para determinar el perfil del alumnado).

2° Momento: Establecimiento del Contrato Pedagógico:

Socialización del Cronograma (lectura y comentario).

Análisis del Programa de la materia (establecimiento de relaciones entre contenidos)

Planteo de la Metodología de trabajo: teórico práctica (carpeta de T.P), horas extra- áulicas,trabajo individual y grupal. Evaluación de proceso y producto. 

Organización Social de la Clase en grupos operativos de 10 integrantes según criterio interdisciplinario o no .División de temáticas (no fragmentadas) con continuidad en función de un eje, con sentido, que permita comprender la totalidad. Participación a través de voceros, coloquio y exposiciones.

3er. Momento: Desarrollo de clases teórico-prácticas programadas según cronograma.

 4° Momento: Evaluación: 1° y 2°  Parcial, en base al establecimiento de relaciones entre conceptos, (convencional,  mapa conceptual, defensa del trabajo práctico monográfico).

Evaluación permanente: reajuste constante en función del cumplimiento de los objetivos y contenidos, basado en el apoyo pedagógico.

Limitaciones

Tiempo: se suple con lo extra áulico, aunque, a veces, igualmente falta.

Recursos: aulas taller o transformables, materiales de audio y video.

Número de docentes por curso: necesidad de auxiliares capacitados -o capacitables- en el manejo de grupos.

Deseable

Existencia de una Planificación Coordinada: de acuerdo con este enfoque y entre las distintas materias.

Conclusión

Entonces, ¿cuáles son las conductas practicadas por el grupo que desarrollan y ejercitan la tolerancia?

v      La relación interpersonal serena en el planeamiento compartido del trabajo, que posibilita, así, un lugar para la creatividad.

v      La valoración del trabajo en equipo como punto de posibilidad del mejoramiento permanente de la calidad del trabajo.

v      El manejo de herramientas (que han sido provistas por el docente) para controlar su propio proceso de trabajo, lo cual le permitirá aumentar la calidad de sus resultados y superar los errores en la medida en que ocurran.

v      Ser protagonistas de un proceso de estimulación constante para que cada miembro.identifique y desarrolle sus potencialidades y ayude a los otros a identificar y desarrollar las propias.

v      Participar de las relaciones humanas en las que el respeto mutuo y la confianza suplan el miedo y la agresión, y desarrollar, así, ansias por aprender que consideren las calificaciones como lo menos importante.

v      Participar de una educación para “ser” capaces de conocer, no para “tener” mejores calificaciones, y generar, así, una relación con el mundo del conocimiento en la que puedan responder activa y productivamente. Cada estudiante es distinto y puede hacer aportes desde esa diferencia para enriquecerse con la interacción.

v      Vivenciar, de este modo, la educación como un sistema donde los alumnos y los docentes son partes o subsistemas que deben reflexionar juntos a fin de encontrar caminos para mejorarlo día a día.

Pensar en forma reflexiva y crítica supone el ejercicio de la tolerancia para aceptar la existencia de posturas disímiles en el marco de una práctica moral llevada a cabo en el ámbito del diálogo.

Solo planteándonos problemas, encontraremos soluciones; y solo cuestionándolas, sabremos cuál es la más conveniente.

Bibliografía

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