La falta de conciencia del hablante rioplatense
en su uso del Pretérito Perfecto Compuesto del Modo Indicativo

María Natalia Prunes
Universidad de Buenos Aires

 Si hay una base sobre la cual partir para analizar el caso del Pretérito Perfecto Compuesto del Modo Indicativo en el español de Buenos Aires es que su uso difiere sensiblemente de la norma castellana, así como también difiere la conciencia de los hablantes sobre su empleo a ambos lados del Atlántico. Así, advertiremos en el dialecto rioplatense una falta de conciencia de dicho uso que nos llevará a plantear algunos rasgos característicos del Pretérito Perfecto Compuesto en Buenos Aires. Ahora bien, para ello habrá que diseñar en primera instancia un mínimo panorama contrastivo que explique las diferencias entre la forma peninsular (de Madrid) y la rioplatense (de la Ciudad de Buenos Aires).

Los estudios lingüísticos

A diferencia de los estudios lingüísticos específicos, las gramáticas generales de la lengua no suelen detenerse demasiado en las diferencias dialectales de uso del Pretérito Perfecto Compuesto. En general, suelen insistir en que la diferencia fundamental entre el Pretérito Perfecto Simple y el Compuesto radica en que el primero expresa una acción ya terminada, alejada del presente de la enunciación, mientras que el segundo "actualiza" los hechos o expresa una acción durativa. Vale aquí, pues, más lo aspectual que lo temporal.

Para aclarar esta cuestión, veamos los tres usos fundamentales que determina María Moliner para el caso del Pretérito Perfecto Compuesto:

  1. Se emplea para expresar una acción ocurrida en la misma unidad de tiempo que se menciona como transcurriendo en el momento en que se habla, o se considera como produciendo consecuencias todavía: "HE LLEGADO hace un momento" (…) "La guerra HA DEJADO sin hogar a muchas familias".
  2. También se emplea el Pretérito Perfecto Compuesto para enunciar una acción que dura hasta el momento mismo en que se habla, incluyendo a veces este mismo momento: "Siempre HAS SIDO optimista" (Puede implicar "y ahora [en esta ocasión] no lo eres"; y tampoco hay inconveniente en que siga ocurriendo lo mismo en el futuro.)
  3. También se emplea en substitución del futuro perfecto del subjuntivo, no usual, en la oración con "si": "Si no HA PAGADO (en vez de HUBIERE PAGADO) en la fecha señalada le llevarán al juzgado."

Dejando de lado el ítem c) que no es relevante en nuestro análisis, lo importante desde este punto de vista es que el Pretérito Perfecto Compuesto es un tiempo verbal que se usa para referirse a una acción pasada, pero con implicancias en el presente, más allá de que estas puedan ser simplemente afectivas o psicológicas. Por eso, en la medida en que los resultados de la acción perduran en el tiempo, Alarcos Llorach y otros estudiosos lo consideran como un aun presente o como un presente ampliado. Lenz, por su parte, destaca el valor subjetivo de la forma compuesta, en contraste con la objetividad marcada en la forma simple: se trata, así, de una suerte de carga afectiva actualizadora. En palabras de Ferrer de Gregoret y Sánchez Lanza, es un tiempo del mundo comentado; cuando el hablante recurre a él es porque percibe en la emisión los efectos de la acción retrospectiva.

Ahora bien, todas estas cuestiones generales se aplican, básicamente, a la norma castellana. Sin embargo, tal como hemos planteado al comienzo de estas líneas, el uso oral del Pretérito Perfecto Compuesto no es el mismo en Madrid que en Buenos Aires.

Hugo Kubarth señala que el criterio de distancia temporal o afectiva no incide en la selección del pretérito en el lenguaje hablado de Buenos Aires. Las acciones ya terminadas, previas al presente de la enunciación, se expresan siempre mediante el Pretérito Perfecto Simple, independientemente de la distancia temporal o afectiva existente. Por ende, el uso del pretérito compuesto se limita a casos en que la acción prosigue hasta el momento de hablar o cuando la acción terminada no entra en relación temporal con este momento, de forma tal que el uso se justifica más por las preferencias individuales que por las reglas gramaticales. A su vez, las cifras dadas por Kubarth reflejan que la frecuencia de uso de la forma pretérita compuesta no es la misma a través de las generaciones, sino que es superior entre las personas de mayor edad y considerablemente inferior entre los jóvenes porteños, lo cual se verá pronto comprobado en el corpus a partir de cual hemos trabajado.

Nuestro corpus

Partimos de una encuesta personal a la que le siguió la observación participante de las personas entrevistadas, de forma tal de poder comparar ambos resultados y sacar algunas conclusiones sobre la conciencia de uso de la lengua por parte de los hablantes. No obstante, vale aclarar que nuestro corpus ha sido bastante reducido, simplemente como primer paso hacia una investigación de mayor envergadura: hemos entrevistado a treinta y cinco personas nacidas y criadas en Buenos Aires (diez niños, diez jóvenes, diez adultos, cinco ancianos), y a tres hablantes nativos de inglés residentes en Buenos Aires desde hace menos de cinco años, con un alto nivel de la lengua española; todos ellos provenientes de familias medianamente acomodadas y con un elevado nivel de educación.

Cantidad de entrevistados

10

10

3

10

5

Edad

11-12 años

20-30 años

20-25 años

50-65 años

+ de 75 años

Nativos de español (Bs.As.)

No

Nuestras encuestas dieron resultados totalmente diferentes en cuanto a la conciencia del uso del Pretérito Perfecto Compuesto del Modo Indicativo, dependiendo de la edad de los entrevistados. En efecto, el cien por ciento de los niños negó usar cotidianamente ese tiempo verbal e incluso una gran mayoría (noventa por ciento) alegó no escucharlo jamás en boca de otros niños ni adultos, al punto tal que estos chicos creerían conveniente quitarlo de las gramáticas escolares rioplatenses. Independientemente del obvio deseo de estudiar menos por parte de ellos, los resultados también reflejan su nula conciencia de uso del tiempo verbal en cuestión. Pero, en este caso, las estadísticas dan la razón a los más pequeños y holgazanes: en el Taller de las Ideas, al observar durante un año lectivo a diez grupos de ocho alumnos cada uno no se registró ni una sola vez a ninguno de los niños usando el Pretérito Perfecto Compuesto. Por el contrario, los mayores no negaron rotundamente su uso en Buenos Aires, aunque les costó reconocer en qué situaciones lo empleaban ellos mismos. Además, siendo mucho más normativistas, consideraron impensable quitar tal tiempo verbal de las gramáticas escolares, puesto que lo reconocen como parte de la lengua. Algunos alegaron que, aun cuando no se usara casi nunca, los chicos tenían que aprenderlo (y por ese motivo debía aparecer en las gramáticas) para entenderlo cuando este apareciera en algún contexto, como por ejemplo, en los libros españoles. Es interesante destacar que ninguno de los hablantes supo responder con certeza sobre el contexto en que se suele escuchar el Pretérito Perfecto Compuesto; incluso cuando se les preguntó si lo oían (o leían, en los subtitulados) en el cine o la televisión, o bien negaron su aparición, o bien -en la mayoría de los casos- se sintieron incapaces de responder a tal pregunta. Lo curioso en este caso es que, justamente, el tiempo que aparece con menor frecuencia en los subtitulados electrónicos es el Pretérito Perfecto Simple, prefiriéndose siempre el Compuesto.

Veamos, entonces, qué porcentaje de hablantes nacidos en Buenos Aires afirma usar el Pretérito Perfecto Compuesto con cierta frecuencia:

Niños

0%

Jóvenes

10%

Adultos

20%

Ancianos

100%

En lo que respecta a los extranjeros hablantes de español como segunda lengua, resulta interesante observar que las tres personas entrevistadas afirmaron usar tanto el Pretérito Perfecto Simple como el Compuesto, dado que en sus países de origen habían aprendido ambas formas (con profesores de distintas nacionalidades). Sin embargo, nunca registramos el uso espontáneo de la forma compuesta en ninguna de las oportunidades en las que conversamos con estos hablantes. Esto se debe, seguramente, a que en las entrevistas los hablantes se sienten juzgados en cuanto a su competencia lingüística, por lo tanto intentan responder según la norma aprendida y no según el uso real actual. Lo lógico, en cambio, es que tiendan a simplificar los matices en el uso cotidiano y, en la medida en que el Compuesto no es un tiempo privilegiado en el español de Buenos Aires, lo evitan por completo en la conversación con porteños, a pesar de que lo hayan aprendido con sus profesores.

Pero volvamos al caso de los porteños. Si quitamos de nuestro análisis el sector de los niños -por cuanto no se registró su uso en él-, así como el de las personas de más de setenta y cinco años -por cuanto todas afirmaron usarlo a diario-, vemos que los resultados de nuestras encuestas demuestran que el Pretérito Perfecto Compuesto del Indicativo se usa en la conversación cotidiana con más frecuencia de lo que habitualmente se cree. En efecto, la observación participante nos permitió registrar su aparición, al menos una vez, en el ciento por ciento de los casos (exceptuando el de los niños), independientemente de sus respuestas a la hora de ser entrevistadas.

Resultados de las encuestas y de la observación participante

Ahora bien, ¿qué sucede con aquellas personas que sí dicen incluir al Pretérito Perfecto Compuesto en sus discursos? Lo primero que debemos remarcar es que casi todos estos hablantes, salvo los ancianos, a pesar de que dudaron en un primer momento si usaban o no la forma mencionada (lo cual demuestra que no tenían plena conciencia de su uso antes de que la pregunta les fuera formulada), finalmente respondieron que sí se valían de ella en la conversación cotidiana, generalmente en situaciones formales. Muchos acotaron que preferían el Compuesto en los textos escritos (es decir, en un registro de mayor formalidad) o en situaciones laborales o académicas con un alto grado de formalidad en la conversación. Así, un informante alegó haber dicho "He trabajado con aves de pastizal" en una entrevista para conseguir un puesto de trabajo. Muchos otros, incluso quienes negaron incluirlo en sus discursos, opinaron que el Pretérito Perfecto Compuesto era "más elegante" que el Simple, o que lo usaba la gente "más culta".

Ya podemos arriesgar una primera conclusión: el Pretérito Perfecto Compuesto del español de Buenos Aires suele poseer un matiz de [+formalidad], en función de los contextos en los que se emplea, tal como ha sido constatado en nuestras observaciones.

Pero no sólo la formalidad caracteriza a nuestro Pretérito Perfecto Compuesto en Buenos Aires. Al contrario, aunque los hablantes no sean conscientes de ello, suelen usarlo en contextos de total informalidad. Y lo curioso es que sus apariciones suelen estar en relación con la primera persona del singular. De hecho, en nuestro corpus, más del noventa por ciento de los usos registrados en la observación participante se dio en esa persona gramatical. Dentro del diez por ciento restante, se registró algún caso de primera persona del plural, algunos de segunda del singular (solamente en los usos de los hablantes mayores de setenta y cinco años), pero ninguno de tercera persona gramaticalen sentido estricto, pues a pesar de que sí se conjugó el verbo en dicha persona, en esos casos siempre fue referido a la primera (como por ejemplo, en Siempre me ha gustado leer).

Observemos ahora los siguientes ejemplos:

Me he dado miles de porrazos a lo largo de la vida, pero nunca me he fracturado.

Algo he mejorado desde que voy al gimnasio.

Aquí el Perfecto Compuesto podría identificarse con el uso dado por María Moliner en la parte b) de su definición, ya que enuncia acciones que duran hasta el momento presente del habla. Sin embargo, resulta más interesante centrarnos en los ejemplos que revelan un matiz altamente significativo en el español rioplatense, el cual, además, no está contemplado en las gramáticas consultadas:

He leído varios libros de este autor.

He visto pocas películas tan malas como ésta.

Voy a ver cómo está mi bicicleta porque ya me han robado otras veces y te aseguro que no es algo divertido.

Alguna vez he comprado cosas en ese negocio.

Sí, hemos ido a la Costa muchos veranos.

Si observamos con atención, en todos estos casos los hablantes quieren expresar acciones pasadas, pero el nivel de precisión sobre las circunstancias en que ellas ocurrieron es bajo. En otras palabras: los hablantes quieren decir que realizaron algunas veces (por lo menos, más de una) esas acciones, pero no pueden especificar el momento exacto en el que ocurrieron.

Estamos ahora en condiciones de arriesgar una segunda conclusión: además del matiz de [+formalidad], lo que caracteriza al uso del Pretérito Perfecto Compuesto del español de Buenos Aires es el rasgo [+ indefinición], entendiendo por [+ indefinición] al matiz por el cual el hablante expresa que no es capaz de especificar exactamente (o no le interesa hacerlo) cuántas veces y en qué circunstancias fueron realizadas las acciones que el verbo denota. Además, esta indefinición por lo general se relaciona con el hecho de que el hablante realizó la acción en cuestión en más de una oportunidad. Por lo tanto, podríamos agregar como característico de este uso un tercer rasgo: [+frecuencia].

Conclusiones

Nuestras observaciones revelan, en primer lugar, que el uso del Pretérito Perfecto Compuesto del Indicativo en el español rioplatense es diferente del peninsular o que, al menos, posee ciertas características particulares. Bien es verdad que en España, al menos en los últimos años, se ha producido un abuso de la recurrencia a ese tiempo pero, en líneas generales, los hablantes cultos de Madrid suelen tener conciencia de la diferencia entre las formas compuesta y simple, usadas por lo común según indica la norma. En cambio, como hemos dicho, en el Río de la Plata esta distinción no es tan clara, dado que los hablantes no tienen conciencia de ella, a la vez que su uso se restringe básicamente a la primera persona gramatical. Así, a causa de dicha falta de conciencia, en muchas situaciones un tiempo verbal u otro serían indistintos, tal como fue registrado en las entrevistas. En esos casos, ni lo temporal ni lo aspectual serían determinantes, sino más bien el registro: [+formalidad].

Pero, ¿cuál es el matiz durativo en el Río de la Plata? Según nuestras observaciones, este no estaría necesariamente en una continuidad con el Presente (como sí lo está en el caso del español peninsular), sino en una suerte de indefinición temporal que reflejaría en la mayor parte de los casos una cierta habitualidad no sistemática de las acciones realizadas. En una palabra: el hablante porteño tiende a usar el Pretérito Perfecto Compuesto cuando quiere indicar que una acción fue realizada en varias ocasiones [+ frecuencia], pero no puede (o no quiere) precisar en cuáles ni sabe tampoco si va a volver a realizarlas en un futuro próximo o no [+ indefinición].

Así pues, según lo dicho anteriormente, estamos en condiciones ya de formular y de responder la pregunta clave de este trabajo: ¿Tiene el hablante de Buenos Aires conciencia del uso del Pretérito Perfecto Compuesto? La respuesta, claramente, es: no. El problema es que esto lo lleva a aplicarlo de manera intuitiva con los matices mencionados, pero en muchas otras ocasiones también aparece en las circunstancias más inesperadas, lo cual complica en exceso un análisis sistemático de la cuestión.

Referencias bibliográficas

Alarcos Llorach, E.(1994) Perfecto simple y compuesto en español, RFE, 21, 1947, pp. 108-139.

-----------------------Gramática de la lengua española, Madrid, Espasa-Calpe.

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Ferrer de Gregoret y Sánchez Lanza. El verbo y su función en el discurso, s/d, s/l.

González Araña Herrero Aísa(1997) Manual de gramática española. Gramática de la palabra, de la oración y del texto, Madrid, Castalia,.

Gregorio de Mac, María Isabel (1979) Sistema verbal vigente en el español rioplatense. En: RLA (Revista de lingüística teórica y aplicada), Concepción (Chile), 17, , pp. 57-75.

Gutiérrez Araus, María Luz (1995) Formas temporales del pasado en indicativo, Madrid, Arco/Libros.

Kubarth, Hugo. "El uso del pretérito simple y compuesto en el español hablado de Buenos Aires", Scripta Philologica in honorem Juan M. Lope Blanch, II, México, UNAM, s/d, pp. 553-566.

Lapesa, Rafael (1997) Historia de la lengua española, Madrid, Gredos.

Moliner, María(1992) Diccionario de uso del español, Madrid, Gredos.

Vigara Tauste, Ana María (1990) Aspectos del español hablado, Madrid, Sociedad General Española de Librería.