LA PROBLEMÁTICA DEL CAMBIO DE LOS VALORES
EN LA FORMACION DE ADMINISTRADORES EN PROGRAMAS DE EDUCACION ABIERTA Y A DISTANCIA PARA LA
POSTMODERNIDAD ORGANIZACIONAL
José Gpe. Vargas Hernández
Centro Universitario del Sur
Universidad de Guadalajara-México
Introducción
El cambio continuo que todo lo modifica es el
signo de los tiempos actuales. Este cambio constante arrastra la transición de las
organizaciones modernas hacia las manifestaciones de la postmodernidad, las cuales se
expresan en los comportamientos individuales que se integran mediante procesos
tecnológicos en las estructuras mismas. Dos nuevas variables entran en escena para
definir la postmodernidad de las organizaciones: su complejidad y la incertidumbre de los
ambientes en que se encuentran inmersas.
El ritmo de este cambio organizacional
dramático se acelera cada vez exponencialmente, dejando como consecuencia una enorme
inseguridad humana ante la rigidez de las estructuras de las instituciones económicas,
sociales, políticas, culturales, etc., que resultan incapaces de absorber las
incertidumbres derivadas de los cambios y dificultan, en vez de facilitar, la
adaptabilidad de las personas y entorpecen el aprovechamiento de los beneficios que pueden
derivarse de la gran ola de la revolución tecnológica de la información, la cual se ha
convertido en un movimiento autotransformante y transformatorio de las oportunidades de
desarrollo y progreso humano. Si bien se incrementan estas oportunidades, también resulta
evidente el aumento de fenómenos amenzantes que profundizan los sentimientos de
fragilidad e inseguridad humana, las cuales propician la inestabilidad que alienta las
asechanzas y peligros para la misma supervivencia del género humano.
El administrador del futuro, el futuro de
la administración
El problema para que, tanto los individuos
como las organizaciones, aprovechen las oportunidades y tomen las ventajas que proporciona
este ritmo de cambio acelerado se reduce a su control y manejo, el cual encuentra su
fundamento en la premisa de la planificación de los cambios, como el sustento teórico
del desarrollo de la organizaciones que aspiren a la transición hacia los nuevos tiempos
marcados por la postmodernidad. Las transiciones organizacionales responden a las
expresiones actuales de las tendencias hacia la globalización e internacionalización de
los mercados, las cuales se han apropiado de los avances que la revolución
tecnológica-informática le proporciona, mientras que en la base misma cada vez la
sociedad es más activa, más participativa y más exigente de mejores condiciones y
mayores exigencias de desarrollo humano y calidad de vida: mayor justicia social,
formación de culturas que respeten las diversidades y propicien su solidaridad y
reconozcan los derechos humanos.
La formación de un profesional en
administración que tome en consideración no solamente el énfasis de la currícula
tradicional, que se ha dado en la asimilación de conocimientos de la tecnología
administrativa, sino también del desarrollo de las habilidades y destrezas requeridas
para la implementación instrumental de los cambios; pero, sobre todo, la formación del
administrador profesional que responda eficazmente con las actitudes y los valores que
fundamenten su practica para enfrentar los retos que demandan los requerimientos de las
situaciones derivadas de un medio ambiente caracterizado por ser complejo e incierto.
En vez de desarrollar su trabajo -haciéndolo
mejor, para llegar a ser más conocedores y habilidosos- tendrán que ser logradores o
conseguidores. Habrán de ser capaces de buscar y comandar recursos, determinar
estrategias y romper limitaciones para implementarlas. En vez de concentrarse en el uso
consistente de sistemas de administración, políticas y reglas de la compañía y
enfocarnos a altos estándares, se convierten en operativos: operadores con un conjunto de
valores, principios y modelos, pero operadores a pesar de todo, motivados por voluntad y
habilidad para lograr.
Es razonable preguntar: "¿lograr
qué?", pero la respuesta a esto descansa en el futuro; este futuro que, sin duda,
incluirá los medios para hacer mejor uso de cualquier recurso disponible para nosotros,
para mejorar la calidad de vida y, por lo tanto, nuestro crecimiento y desarrollo.
El administrador del futuro claramente tiene
que ser, como se dijo anteriormente, un buen operador, una persona motivada que puede
obtener y controlar recursos de clase para lograr resultados, un administrador altamente
desarrollado y altamente autoconfiable. Esta persona se puede encontrar entre los
graduados de altos rangos de las Universidades. Hasta que las Universidades puedan de
nuevo enseñar una teoría de acción, no se puede "encontrar" a este
desarrollado ser humano, de tal manera que se tiene que "hacer". En otras
palabras, el desarrollo de los administradores va a llegar a ser, mucho más que una
necesidad de sobrevivencia como lo es ahora.
En este diagrama se sumarizan algunas maneras
en las cuales el futuro puede ser visualizado:
MACRO
Cambios en el medio ambiente mundial de la
comunidad de negocios resultados de: |
MICRO
Impacto en los administradores individuales
que conduce a: |
IMPLICACIONES
FUTURAS
Acercamiento alternativos para los
administradores: |
|
Mejoramiento
de pro ductividad de los negocios |
Sobrecarga
de información
Demanda por una más grande absorción continuada del conocimiento |
Educación
continua local / distancia formal / informal |
Globalización
de las relaciones de los negocios |
Comprensión
del tiempo |
Concentración
en el desarrollo de personal |
Cambios
económicos y Tecnológicos |
Cambios
rápidos de dirección y estilos organizacionales fluidos |
Cambios
en las carreras
Retiro tempranos |
Turbulencia |
Requerimiento
de cambio para los asesores administrativos
Más grandes y tempranas responsabilidades |
Actividades
reducida / sin movimiento |
|
Hablar del desarrollo de
administradores implica un cambio en la educación, de tal forma que ésta sea el
resultado de experiencias, no de adiestramiento de la memoria. La educación deberá ser
un proceso creativo-innovador (que algunos futurologos identifican como el rasgo
característico de una nueva fase de la revolución tecnológica que vivimos en nuestros
días), en el que el administrador logre desarrollar confianza, ideas, comunicación e
interacción.
Las Compañías japonesas llevan a la
practica el siguiente proceso, según Raymond (1988):
1) Lo que ha aprendido y hacia dónde puede
llevar este conocimiento.
2) Cómo el conocimiento anterior podría
incorporarse y aplicarse al marco de un nuevo puesto.
3) Cómo puede mejorar una situación nueva
al seguir adelante.
Este proceso debería ser incorporado
también a nuestras organizaciones, pues con él no solo se está aprendiendo en forma
constante, sino que también se esta pensando y aumentando el conocimiento base, todo el
tiempo, así como aplicando nuevos conocimientos al mismo, y avanzando hacia el liderazgo.
Lo anterior nos ayuda a manifestar que la educación debe existir para la realidad y para
el futuro.
Desde un punto de vista organizacional, se
necesita tener una mayor demanda de administradores que sean capaces de cooperar, con
habilidades de liderazgo. Desde el punto de vista individual se tendrá más
autoactualización.
Por lo anteriormente señalado, es evidente
la existencia de una inevitable revolución en las prácticas administrativas que tiene
impactos globales y que modifica todas las variables organizacionales: comportamientos,
estructuras y tecnologías. A la generación actual se le llama educada en los
"teclados".
Una de las formas para incrementar el acervo
de esas prácticas administrativas son los esquemas de aprendizaje a distancia que están
desarrollando hasta el nivel donde las habilidades de la administración pueden ser
autoenseñadas. Con el uso de material especial de texto, ejercicio y videos, la
responsabilidad de aprendizaje puede ser ampliamente transferida. Experimentos han
mostrado que el contacto del tutor puede ser exitosamente designado fuera de los programas
y que las asignaciones de tareas pueden ser determinadas de tal manera que la
autoevaluación es posible.
Con la implantación de la telemática, se
adecuó la educación al cambio constante que se está operando en las organizaciones,
dando lugar así a que esta ya no se centren en las relaciones preestablecidas entre el
maestro y alumno y se ponga mayor énfasis en el vinculo que se da entre la información
que recibe el alumno y este, con lo que se redefine el proceso de aprendizaje.
La falta de interacción personal puede ser
una deficiencia, pero al mismo tiempo puede ser reemplazada por las técnicas modernas
interativas de video. Esto permite al usuario ver eventos administrativos en la pantalla y
luego preguntar, explorar, responder y decidir viendo los resultados de sus conclusiones
desplegadas enfrente de él. Esto es parecido a un simulador de vuelos donde los pilotos
de entrenamiento pueden probar sus habilidades de vuelo sin riesgo. El administrador puede
probar diferentes métodos en alguna problemática sin exponerse, y en un corto espacio de
tiempo.
Con la educación a distancia se da la
transferencia del control del proceso de enseñanza-aprendizaje al individuo; éste decide
qué necesita conocer y luego hace el mejor uso de los recursos de aprendizaje disponibles
para él.
Al desarrollarse la tecnología, la
educación continua es impulsada cada vez más y diseñada por el individuo adecuándola a
sus propios deseos y necesidades y motivando así su autodesarrollo. Algunos acercamientos
de este autodesarrollo están empezando a emerger.
Estos novedosos desarrollos de educación a
distancia están operados sobre bases globales. Instituciones de educación a distancia
ganarán, al tener una audiencia en todo el mundo, pero tendrán que seguir vinculándose
con esta audiencia de países extranjeros, por medio de consultores.
Por supuesto, una de las mejores maneras de
aprender en la actualidad es haciendo. Un poco menos drásticos son los esquemas de
aprendizaje activo, donde los ejecutivos conducen proyectos especiales, ya sea dentro de
sus propias áreas o en cualquier otra parte, como un proceso planeado de exposición.
Estos esquemas que han estado con nosotros por varios años tienen también la ventaja del
valor del proyecto y la prueba de la audacia de los administradores. Estos proyectos
pueden involucrar acción individual o conducir a un proyecto de equipo, usualmente de una
naturaleza multidisciplinaria.
En el pasado, el tiempo tomado para obtener
experiencia y madurez ha hecho a la administración una provincia de hombres más viejos,
cuyas energías y fuerzas de creatividad están inevitablemente debilitándose.
Uno tiene solamente que mirar hacia atrás
para ver que los hombres jóvenes han sido capaces de crear cuando una oportunidad ha
llegado a las personas de gran talento. Los jóvenes profesionales ejecutivos, con una
cultura urbana, entrenados en universidades privadas, también conocidos como los
"yuppies", son los que más rápidamente están asimilando los avances
tecnológicos e incorporándolos a las prácticas directivas y administrativas de las
organizaciones.
Para estar acorde con los cambios actuales
las organizaciones, no solo deben incorporarse a la tecnología sino que los individuos
deberán tener un cambio mental como un cambio en las relaciones organizacionales, y
deberá haber un cambio en el estilo de administración.
La incorporación de la tecnología a las
prácticas directivas y administrativas y el uso de la telemática hacen posible que las
organizaciones estructuren sus esquemas administrativos más acorde con las necesidades y
condiciones socioeconómicas del país, y con ello se mejora la posición competitiva
frente al nivel internacional. Lo anterior ha dado como resultado la vinculación de los
profesionales administradores con los sectores productivo y social.
Concluyendo, los administradores del futuro
tendrán que ser agentes del desarrollo de las organizaciones a las que se integren,
deberán ser líderes creativos e innovadores con una clara conciencia de su
responsabilidad social, con una disciplina fuerte de trabajo, con una formación
académica de alto nivel, y deberán saber apreciar los valores culturales y sociales de
diversos países.