IV JORNADAS DE EDUCACIÓN A DISTANCIA MERCOSUR/SUL 2000
"EDUCACIÓN A DISTANCIA: CALIDAD, EQUIDAD Y DESARROLLO"
BUENOS AIRES, 21, 22, 23 Y 24 DE JUNIO DE 2000

 

 
   

LA EDUCACION A DISTANCIA: RESPUESTA A LAS CRECIENTES 
DEMANDAS EDUCACIONALES PARA EL DESARROLLO RURAL

 Jaime A. Viñas-Román
Instituto Interamericano de Cooperación para 
la Agricultura (IICA)-República Dominicana

Introducción

Reconocemos que la educación constituye un derecho básico de todas las personas (jóvenes y adultas) y un instrumento fundamental que permite incorporar conocimientos, transmitir y transformar los valores culturales y enriquecer las acciones sociales, económicas, políticas, de tal manera que se prepare a las personas para construir una sociedad más equilibrada y justa.

Indudablemente que para construir y desarrollar esta sociedad más equilibrada y justa, tenemos que crear, primero, una sociedad más educada, más entrenada y con una capacidad de entender y apreciar la importancia de los valores morales y fundamentales del ser humano. La educación es la piedra primordial de la justicia social. Sólo el hombre y mujer educados son capaces de comprender, aceptar y propiciar la construcción de una sociedad más justa. Las sociedades más equilibradas y justas de América Latina y el Caribe son también las más educadas. En las menos educadas, proliferan la injusticia y la marginación social. Todo lo anterior, tiene profunda aplicación en las sociedades rurales de nuestros países.

Las sociedades rurales de América Latina y el Caribe están, en su conjunto, transitando rumbos que ya las están sacando del aislamiento de otras épocas y las conducen a un ritmo nuevo en el cual la participación cercana, tanto en la vida nacional como internacional, sobre todo en la esfera del cercano mundo interamericano, ha de ser condición imprescindible. De ahí que sea oportuno preguntarnos en qué forma la educación, como proceso social nivelador, y la escuela, como institución, han de tomar puestos en una avalancha poderosa que está aquí para quedarse en el medio rural.

Como institución y procesos educadores, la pregunta vital no puede ser otra que reflexionar con absoluta sinceridad, aparte de innegable urgencia, cuál ha de ser la forma de educar a los habitantes del medio rural sin distingo ni discriminaciones. Es indudable que la calidad de la educación no puede ser soslayada en todo este proceso, y las mejores esperanzas en pro de la excelencia educacional deben ser mantenidas de manera constante.

Apertura de oportunidades educativas para el medio rural y su desarrollo mediante programas de educación formal y a distancia.

La apertura de oportunidades educativas a los sectores rurales que sufren de mayores déficits requiere de un esfuerzo creativo para promover la utilización de aquellos agentes, mecanismos, procesos e instrumentos educativos, tanto convencionales como renovados, con mayor potencial para la introducción de innovaciones y cambios educacionales.

Indudablemente, estamos frente a problemas fundamentales de la educación latinoamericana. Sabemos que áreas urgentes hay muchas, pero si analizamos la situación sin sesgo alguno, tenemos que considerar a los sectores rurales como los más deficitarios dentro de los procesos relacionados con el desarrollo nacional; por tanto, deben recibir el más decidido y amplio apoyo para lograr un desarrollo rural equiparable con el urbano. Hoy en día, se recomienda una acción simultánea de modalidades formales y no formales para la educación dirigida al desarrollo nacional con énfasis en lo rural.

Los procesos educacionales en los países de América Latina y el Caribe han estado mayoritariamente regulados por las modalidades formales de la educación, casi siempre rígidas y convencionales. Sin embargo, desde hace un tiempo, han estado floreciendo en nuestros países diferentes modalidades de educación que se apartan de los programas tradicionales rígidos, con docencia de aula y pizarrón, en los cuales la interacción profesor-alumno ha constituido la base del proceso educacional. Presenciamos cómo la educación clásica es sacudida, y profundas transformaciones ocurren en estos procesos formadores. Este cambio ha sido abonado gracias al empuje de la comunicación radial, televisiva, impresa, informática y electrónica. La tendencia, en las próximas décadas, es seguir aumentando en importancia, cantidad y calidad de usuarios estas nuevas modalidades.

En las últimas décadas la educación a distancia -tanto a nivel básico, secundario y universitario- ha comenzado a imponerse en muchos países latinoamericanos y caribeños, siguiendo los modelos de la "Open University" inglesa y la Universidad a Distancia Española. Ambas han constituido excelentes puntos de partida para que estos procesos se difundan por América Latina y el Caribe con demanda y excelentes resultados, sobre todo en los ambientes urbanos.

En todos estos esfuerzos educativos e innovadores, se han incluido renglones variados del quehacer educacional, tales como básicos, medios, vocacionales, superiores, científicos, humanísticos, políticos, económicos, agrícolas, ecológicos, pecuarios, pesqueros, forestales, industriales, artesanales, técnicos, tecnológicos, etc., así como también estudios sobre las reglas del mercado de producción y de trabajo.

En la actualidad, todavía, las actividades educacionales en el medio rural de nuestros países no han estado suficientemente vinculadas entre ellas ni orientadas plenamente hacia su desarrollo. Es indispensable vincular la educación de los jóvenes con la de los adultos, en un contexto de educación permanente, por la sencilla razón de que unos y otros están llamados a vivir juntos en el mismo medio, y los esfuerzos de unos no tienen que ser desalentados por los demás; al contrario, permanentemente apoyados.

También, hay que vincular íntimamente las actividades de formación con los objetivos del desarrollo social y económico, así como las actividades agrícolas relacionadas con diversos programas educativos, tanto de naturaleza general como técnico-profesional que se lleven a cabo.

Esta vinculación es esencialmente importante para jóvenes y adultos en conjunto, ya que sus resultados dependen, en primer término, de una acción de formación masiva en el medio rural dirigida tanto a los productores como a los demás habitantes que escojan actividades no agrícolas, importantes y necesarias éstas para el desarrollo integral de la zona y de todos sus residentes, tales como las diferentes áreas correspondientes a los servicios y actividades vocacionales. De ahí, la importancia de estudios de investigación para determinar las necesidades de educación permanente y de los métodos que se aplicarán para mejorar aptitudes, así como vocaciones en general.

De modo más general, conviene recordar el peso de la formación y la información en la expansión socioeconómica de nuestros países. La cultura intelectual y la económica están íntimamente vinculadas y han de respaldarse mutuamente para contribuir al progreso. La cultura no puede florecer en una economía paralizada y, a su vez, la economía no puede progresar si la cultura languidece.

Nuevas orientaciones sobre la estructura, contenidos y métodos de la educación para el medio rural y su desarrollo

Esta educación debería considerar para toda la población rural, además de las formas escolarizadas, las extra escolares de educación básica, vocacionales y laboral que atendiesen esencialmente los aspectos de salubridad, nutrición, vivienda, cultura, trabajo, tecnología, así como otros aspectos también prioritarios para la elevación de sus niveles de vida.

Esta educación deberá estimular la comprensión del propio medio y de las soluciones de sus problemas, así como desarrollar en los educandos la capacidad para interpretar objetiva y provechosamente su mundo. También, deberá capacitarlos para una mejor utilización de los recursos disponibles y para el disfrute pleno de los bienes que ellos produzcan. No olvidar que toda la educación para el desarrollo del medio rural debe estar integrada con los planes de desarrollo regional y nacional.

Entre las nuevas orientaciones a tener en cuenta sobre la estructura, contenidos y métodos deberían tenerse, como principales, las siguientes:

Concebir la educación para el medio rural integrada, principalmente, por modalidades educacionales básicas; y las de tipo extraescolar adaptadas a las condiciones de vida de la población y a la atención de sus necesidades prioritarias, siempre dentro de un concepto de educación permanente. La resultante de tal concepción podría dar lugar a tipos de educación muy diferentes de los tradicionalmente considerados. Este sería el caso de la educación a distancia.

Asociar la educación a distancia y la problemática del medio rural. Consecuentemente, adecuar los contenidos y, en general, muchas de las actividades educacionales a dicha problemática y a los propósitos del desarrollo integrado del medio rural. Siendo el trabajo en el sector agropecuario uno de los elementos básicos de dicho desarrollo, la educación a distancia deberá realizarse en estrecha vinculación con aquél sin menospreciar ni excluir los otros sectores del desarrollo rural.

Impulsar una nueva formación y capacitación de los educadores (docentes y administradores) para que estén en condiciones de comprender el desarrollo integrado del medio rural y de participar activamente en él como animadores y motivadores de iniciativas comunitarias.

Dentro de la orientación integradora, el educador no podrá tener el perfil tradicional que le ha habilitado solamente para actividades docentes en el aula. Será necesario definir distintos perfiles a partir de funciones de animación, promoción y docencia propiamente dichas.

Hay que vincular toda la educación rural con la política de desarrollo que cada país promueva, tanto en el sector oficial como en el privado. Al habitante rural, joven y adulto, hay que enseñarle nuevas disciplinas, como la administración y la gestión de la explotación agropecuaria, así como las correspondientes a las nuevas áreas de los servicios, zonas francas, parques industriales, turismo, hoteles, comercialización, etc. También, deben tenerse en cuenta las actividades correspondientes a la educación vocacional y/o técnico-profesional.

Los habitantes del medio rural deberán, además, aprender a ser personas modernas, creativas, innovadoras que sepan expresarse como ciudadanos conscientes y preparados en todos los aspectos de la vida futura.

Debido a las precisiones dadas al respecto en documentos preparados por destacados consultores de UNESCO, OEA, Banco Mundial, AID, BID, IICA, FAO y otros organismos internacionales, no insistiremos en la utilidad de la información y la comunicación a través de sus diferentes medios impresos, radiales, televisivos, electrónicos, virtuales, etc. como instrumentos para movilizar y capacitar los recursos humanos.

La comunicación y la información entre los hombres y mujeres desempeñan, hoy, un papel preponderante, especialmente para el medio rural, en la transmisión de conocimientos, la difusión del progreso científico, técnico y tecnológico y en la apertura al mundo.

La comunicación puede facilitarse con una información adecuada, utilizándola como vehículo o medio apropiado para la educación del habitante rural, lo cual estimularía e incitaría a las colectividades rurales a que desempeñen un papel más activo y fructífero en el desarrollo social y económico de la región. La educación a distancia podría ocupar un lugar destacado como medio para la transmisión de conocimientos con el fin de alcanzar resultados positivos que se traduzcan en recursos humanos rurales aptos y preparados para enfrentar el atraso, la ignorancia y la pobreza, y contribuir, de este modo, al desarrollo de su medio.

IV. La educación a distancia para el medio rural de América Latina y el Caribe

Preámbulo

La demanda social de oportunidades educativas entre la población rural ha experimentado un crecimiento sin precedentes y se ha convertido en una de las tendencias más trascendentales de los últimos años, con signos de seguir aumentando en el mediano y largo plazo.

Un análisis cuidadoso del problema nos indica que este incremento sostenido de la demanda de educación no ha ido creciendo en forma similar a la oferta. Por consiguiente, se deben evaluar las necesidades reales de aprendizaje y las respuestas dadas hasta hoy, ya sea en forma tradicional o mediante innovaciones educativas, lo cual nos lleva a hacernos las siguientes preguntas: ¿Qué capacidad de respuesta a las crecientes necesidades de educación tenemos en nuestras instituciones? ¿Cómo podría la educación participar más activamente en el desarrollo rural de nuestros países?

Al tratar de contestarnos estas preguntas, nos encontramos con una tendencia educativa no tradicional que se ha venido consolidando durante los últimos 30 años sobre la base de estudio independiente o autoaprendizaje: la Educación a Distancia. En esta nueva oferta educativa, el centro de atención se está moviendo del educador hacia el educando; en otras palabras, nos estamos moviendo de un paradigma centrado en las funciones y actividades de los maestros, hacia un paradigma donde el estudiante construye su aprendizaje con el maestro, que actúa como facilitador.

Cuando el centro del proceso es el docente, éste estimula en los estudiantes las respuestas deseables para él. Por lo tanto, se les enseña lo que el docente, un poco desconectado de la realidad y, sobre todo, de las demandas laborales, cree que deben saber.

En educación, el concepto de distancia se establece a partir de la separación entre el aula tradicional, basada en la omnipotente presencia física del docente en muy cara infraestructura escolar, y el estudio independiente en el cual el estudiante interactúa con el docente por medio de materiales impresos o medios electrónicos, sistema que respeta la educación como un proceso individual donde cada persona alcanza sus propios niveles de logro.

La consolidación de los sistemas de educación a distancia es un hecho comprobable en los inicios del nuevo siglo; sin embargo, como toda innovación, ha despertado interrogantes, uno de los cuales pregunta si esta alternativa puede cumplir su función de atender a crecientes necesidades de educación y contribuir efectivamente al desarrollo rural de nuestros países.

La competitividad y la búsqueda de mayor productividad son tendencias que cubren, en la actualidad, a toda América Latina y el Caribe. Aceleran, sin duda, el cambio de métodos en la producción y las demandas educativas, así como en las formas de enfrentarlas. A su vez, el mayor uso de tecnología exige nuevas destrezas y, por tanto, nuevas demandas educativas, las cuales afectan a todos los habitantes del medio rural en el desarrollo de su pensamiento creativo, ya que tales demandas, basadas en la solución de problemas como la competitividad, productividad, comercio internacional y protección del medio ambiente, entre otras, han venido limitando seriamente el desarrollo rural de nuestros países.

En este nuevo paradigma de la educación a distancia, el docente debe emplear su energía como facilitador de un proceso que permita al estudiante identificar lo que está dispuesto a aprender dentro de una gran variedad de recursos. Esto fomentará su independencia e intensificará los medios de comunicación e información que le den la oportunidad de aprender lo que es importante para él y poder, así, contribuir a su desarrollo personal, de la región y de su país.

Muchos de los problemas relacionados con la salud, la urgencia de mejorar los sistemas de producción agrícola y animal, la protección del medio ambiente son problemas que han demostrado no tener ninguna solución si no están incluidos entre las nuevas demandas de la educación. En los sistemas educativos tradicionales, estos asuntos son manejados en forma teórica, muchas veces desconectados de la realidad. Dentro de la educación a distancia, el estudiante goza de gran autonomía. Una amplia libertad de elección, dada por las combinaciones de estudios independientes, cursos, actividades, trabajos de campo y otros le permite organizar su aprendizaje en su propio medio con una mejor relación entre teoría y realidad, condición difícil de lograr en un aula tradicional.

Los procesos de educación a distancia han venido creando las condiciones para que los estudiantes puedan realizar su aprendizaje en forma autónoma y significativa, por lo que:

Cada individuo aprende diferente y a diferentes ritmos.

El aprendizaje es significativo cuando se conecta con la realidad del campo de trabajo o la vida cotidiana.

Se aprende para la vida y no para aprobar un curso.

Todo lo anterior permite la revisión, estudio, análisis y relación con los materiales de instrucción al interactuar con los medios, con sus compañeros y con sus tutores.

El rol del docente en la educación a distancia para el desarrollo rural

En este moderno paradigma el docente adquiere una nueva dimensión: la de facilitador del aprendizaje de los estudiantes. A pesar de que este innovador enfoque promueve el estudio independiente, de ninguna manera significa que el estudiante actuará por sí solo. Por el contrario, el docente realizará una mediación pedagógica entre él, el alumno y los medios. Por lo tanto, el docente adquiere un nuevo rol:

Facilitar experiencias significativas de aprendizaje.

Establecer una nueva relación más horizontal entre él y sus alumnos.

Facilitar situaciones de aprendizaje que favorezcan la relación con el medio.

Algunas de las funciones que el docente deberá fortalecer en este nuevo rol serían las siguientes:

Orientación de los estudiantes hacia el logro de los objetivos.

Establecer acciones de motivación constante para que el estudiante encuentre estilos de aprendizaje adecuados a sus características individuales.

Brindar retroalimentación constante sobre el avance de los estudiantes aclarando dudas, utilizando materiales de aprendizaje no convencionales, así como medios de comunicación electrónicos convencionales y no convencionales, tales como el teléfono, el correo electrónico y la red Internet, que le darán gran capacidad de comunicación con sus alumnos.

 

El rol de los medios en la educación a distancia para el desarrollo rural

En el sistema tradicional de educación no se enseña a utilizar los medios de comunicación. Los estudiantes escuchan la radio, ven la televisión u hojean los periódicos, pero, salvo en contadas excepciones, no se les enseña a analizar los mensajes y a utilizarlos correctamente. Tanto en la educación general básica, educación media, formación profesional, así como en el nivel universitario en sus diferentes dimensiones, la utilización de los medios de comunicación social ofrece posibilidades inagotables. Existe toda una gama de materiales didácticos al servicio de la enseñanza que el docente debe ir descubriendo e introduciendo en función de las posibilidades técnicas del centro educativo y de los estudiantes.

Puesto que la calidad de la educación a distancia se basa en una serie de unidades didácticas que usarán los alumnos como fundamento principal de su aprendizaje, estas unidades deberán ser cuidadosamente planeadas para desarrollarse con comunicación de dos vías: por un lado, el estudiante va a disponer de un medio escrito que tiene presencia permanente, le libera de la relación espacio-tiempo del aula y le permite profundizar en sus estudios. Por otro lado, el docente va a tener la oportunidad de interactuar con él para ayudarle a alcanzar los objetivos, resolver dudas sobre contenidos y ayudar en la resolución de casos de estudios concretos, los cuales se deben presentar para apoyo del aprendizaje por medios impresos, electrónicos y encuentros docente-alumnos.

Este medio escrito (unidad didáctica) no puede ser un libro de texto tradicional, concebido para servir de apoyo a las explicaciones del docente en clase. Por ello, la unidad didáctica se convierte en un instrumento de comunicación entre el estudiante, el docente y el entorno. Respecto de los medios electrónicos de comunicación, el docente dispone de una gran variedad de acuerdo con la ubicación de los estudiantes en su medio. Así, por ejemplo, el teléfono y la radio tienen gran cobertura en las zonas rurales. En la actualidad, la telefonía sigue ofreciendo un gran potencial para establecer una excelente relación entre el docente y el estudiante; sin embargo, la radio, especialmente para zonas rurales, ofrece grandes posibilidades. A manera de ejemplo, la radio ofrece un complemento didáctico mediante entrevistas, reportajes, programas culturales y programas técnicos. La televisión ofrece la posibilidad de acceder a reportajes científicos en diferentes áreas, como ciencias, artes y letras.

Modernamente, ha hecho su aparición la telemática, que es un proceso de integración tecnológica entre la informática y las telecomunicaciones. Esta unión ha permitido el envío de opciones educativas a grandes grupos sociales mediante la videoconferencia, técnica que consiste en agrupar dispositivos e integrarlos en un sistema modular para la transmisión de imágenes y sonidos, en tiempo real, en salas debidamente acondicionadas. De este modo, se logra romper la barrera del espacio, puesto que es posible interactuar entre sitios remotos. Un docente o especialista tiene, así, la oportunidad de llegar a mayores audiencias en tiempo real y con total interacción entre regiones de un país, entre países y de un continente a otro continente.

¿Qué tecnología es la mejor para un programa de educación a distancia para el desarrollo rural?

Aunque la tecnología juega un rol importante en el ofrecimiento de programas de educación a distancia, los educadores deben mantener su atención focalizada en los resultados educativos, no en la tecnología utilizada. La clave para una efectiva educación a distancia para el desarrollo rural debe estar enfocada en las necesidades de los participantes, en los requerimientos de los contenidos y en los obstáculos afrontados por los educadores antes de seleccionar un sistema para la entrega educativa. Típicamente, este enfoque sistemático resultará en una combinación de los medios educacionales, cada uno al servicio de un propósito específico. Por ejemplo:

Un fuerte componente de materiales impresos puede proveer muchos de los contenidos básicos instruccionales con la forma de textos preparados especialmente para la modalidad a distancia, junto con materiales de lectura y con las tareas a ejecutar diariamente.

Conferencias interactivas por audio, vía telefónica, radial o televisivas pueden proveer un tiempo real de interacción cara-a-cara o voz-a-voz. Estas constituyen, también, una vía para incorporar particpantes invitados y expertos en los diversos contenidos de los programas.

Videos pre-grabados pueden, también, ser usados para presentar clases con un contenido orientado visualmente.

Conferencias mediante computadoras y correo electrónico pueden ser utilizadas para enviar mensajes, asignación de tareas, así como otras comunicaciones dirigidas a uno o muchos estudiantes. Es posible, también, emplear medios para incrementar la interacción entre los estudiantes.

Asimismo, el fax puede ser útil para distribuir tareas y asignaciones de trabajo, anuncios de último minuto, recibir presentaciones escritas de los estudiantes y para proveer instrucciones y reacciones de último momento.

Sin excepción, los programas de educación a distancia para el desarrollo rural deben comenzar con el planeamiento cuidadoso focalizado en los requerimientos de los cursos y las necesidades de los estudiantes y de la región. La tecnología apropiada sólo puede ser seleccionada una vez que estos elementos hayan sido comprendidos en detalle. No hay misterio alguno sobre la vía de un efectivo desarrollo de programas de educación a distancia. Estos no suceden espontáneamente, evolucionan a través de un trabajo arduo y esfuerzos de muchas personas y organizaciones. De hecho, el éxito de todo programa de educación a distancia descansa en los esfuerzos, consistentes e integrados, de los estudiantes, profesores, facilitadores, personal de apoyo y administradores. Y todo esto debe ser entendido a la perfección a la hora de diseñar un programa de educación a distancia para el desarrollo rural.

Conclusiones

Cuanto más crezca la demanda de educación, tendremos que ofrecer más oportunidades educativas en forma no tradicional para el medio rural y su desarrollo.

La educación a distancia se perfila como una excelente oportunidad para el desarrollo rural, ya que, en muchos países, se ha dado una seria disminución de las ofertas del sistema educativo formal, (presencial), y un éxito limitado en cuanto a su cobertura a causa, entre otras variables, de una severa falta de fondos para el desarrollo de infraestructura escolar tradicional y pago de recursos humanos.

El potencial de oportunidades que ofrece la educación a distancia para desarrollar el auto-aprendizaje, el desarrollo del pensamiento crítico y la solución de problemas permite presentar esta modalidad como una real oportunidad de generar egresados que puedan integrarse al desarrollo rural de nuestros países.

Los programas de educación a distancia tienen la virtud de responder a necesidades reales de las zonas rurales, en donde los programas de educación tradicional, (formal), presentan graves limitaciones de infraestructuras y de recursos humanos calificados para esta educación.

La creación de sistemas de educación, centros y universidades dedicadas exclusivamente a la educación a distancia ha tomado gran auge. Las evaluaciones parecen indicar que el crecimiento de las necesidades educativas está encontrando respuesta en esta alternativa para América Latina y el Caribe.

La opción de la educación a distancia, como ha ocurrido en países desarrollados y en vías de desarrollo de Europa y Latinoamérica, se nos presenta, ahora, como una alternativa válida para dar oportunidad de educación a los habitantes de las zonas rurales de nuestros países, así como para responder a las múltiples necesidades mencionadas a lo largo de esta presentación. En consecuencia, este proceso social transformador a distancia podría convertirse en vehículo importante para la formación de los recursos humanos calificados que son requeridos para el desarrollo rural latinoamericano.

 
         

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